Emilio Lozoya y Alberto Núñez Feijóo

Caso Odebrecht: así cayó el director de Pemex que compró Barreras

Emilio Lozoya fue detenido en Málaga por su implicación en la trama de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht

En su momento uno de los rostros de referencia en la renovación del PRI del expresidente mexicano Enrique Peña Nieto, Emilio Lozoya fue apresado este miércoles en la carretera tras salir de la lujosa urbanización malagueña de La Zagaleta. El que fuera director de la petrolera Pemex huía de la justicia desde mayo del año pasado, cuando la Fiscalía azteca emitió una orden internacional de detención contra él. 

Está considerado el principal implicado en la rama mexicana del caso Odebrecht, una trama de sobornos con los que la constructora brasileña se ganó los favores de gobiernos en toda Latinoamérica para engordar su cartera de obra pública. La Fiscalía sospecha que Lozoya ingresó unos 12 millones de dólares de dinero ilícito. Parte de la cuantía aportada por Odebrecht se habría utilizado para financiar la campaña del PRI.

Hijo de un alto cargo del Gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el directivo pasará de ser uno de los hombres fuertes de Peña Nieto a convertirse en un símbolo de la lucha contra la corrupción del nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ondeó esa bandera para llegar al poder y que obtiene su primera recompensa cuando más baja se encuentra su popularidad.

Los directivos de los floteles

En Galicia, Lozoya tiene una carga simbólica muy distinta. Fue el director de Pemex que autorizó la compra del 51% del astillero vigués Hijos de J. Barreras en 2013 por parte de la filial PMI y canalizando los fondos a través del holding holandés PIM Holdings BV.

El rescate del astillero, que estaba entonces al borde de la quiebra, fue impulsado por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que también convenció a Pemex para construir dos floteles en Navantia y Barreras y para negociar un buen número más de buques que nunca llegaron a concretarse en contratos.

Si Lozoya era entonces el primer ejecutivo de Pemex –lo fue entre 2012 y 2016--, el directivo que negoció la construcción de los floteles y la entrada en el astillero vigués fue el entonces responsable de PMI, José Manuel Carrera Panizo, también inhabilitado por 10 años por irregularidades en la compra de la planta de fertilizantes Agronitrogenados. Lozoya también está investigado por esa operación, en la que habrían inflado el precio de la planta para favorecer al vendedor, la empresa Altos Hornos de México, a su vez, conectada con Odebrecht.

Las autoridades españolas buscaban a Lozoya en Málaga desde comienzos de año, pero en el marco de una investigación que abarcó hasta nueve meses en los que el exdirectivo de Pemex se movió por distintas localidades europeas. El Gobierno de México pedirá este jueves la extradición. Lozoya está acusado de cohecho, fraude y blanqueo.

En el caso de la constructora brasileña Odebrecht, también convertida en un símbolo de la corrupción en Latinoamérica, tres exdirectivos del grupo carioca aseguraron que Lozoya recibió unos 10 millones de dólares a modo de sobornos.

Odebrecht habría pagado esa cifra millonaria para que el Gobierno de Peña Nieto le adjudicara una licitación valorada en 115 millones de dólares para remodelar una refinería. Los testimonios apuntan a que Lozoya habría pedido 4 millones a la constructora para respaldar la campaña a las presidenciales de México.

Operaciones irregulares

De 45 años de edad y licenciado en Economía y Derecho, también se le acusa de dejar un agujero de cientos de millones en Pemex por la compra de las plantas de fertilizantes Agronitrogenados y Ferninal.

Pemex habría pagado por encima del valor de las instalaciones, que tenían un fuerte deterioro por la inactividad. El gran beneficiado sería el vendedor, la empresa Altos Hornos de México, propiedad de Alonso Ancira.

La investigación apunta a que Altos Hornos transfirió 3,7 millones a un banco situado en un paraíso fiscal y que está vinculado a Odebrecht.

La herencia de Lozoya

Antes de que Peña Nieto lo situara en su círculo de confianza, Lozoya se hizo conocido por su trabajo en consultoría financiera y por sus colaboraciones con el Banco de México. Su trayectoria acabó truncada cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos destapó 788 millones en sobornos de Odebrecht en Latinoamérica, una trama que acabó golpeándole de lleno. México bloqueó las cuentas de Lozoya y de varios de sus familiares.

De su etapa al frente de Pemex queda una presencia testimonial en Galicia. No hubo más barcos que los dos floteles, pese a los múltiples anuncios; la petrolera está de retirada en el astillero Barreras, que de nuevo suspendió pagos; nada se supo de la instalación permanente que pretendía Pemex en el puerto exterior de A Coruña.

El grupo paraestatal ya atravesaba dificultades económicas entonces y se concretaron tras la salida de Lozoya en un rescate de 4.700 millones, inyección que preveía aportar el Gobierno mexicano para que la petrolera pueda enjugar deuda y mantener su rating.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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