Un Carrefour Express en la calle de Fuencarral, en Madrid.

Carrefour declara la guerra a los ultramarinos en el Madrid hípster

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La multinacional abre siete supermercados en el barrio de Malasaña y da la puntilla al comercio tradicional

en Madrid, 09 de enero de 2018 (05:00 CET)

La invasión de los supermercados Carrefour en el barrio de Malasaña en Madrid comienza a producir graves efectos colaterales. No se trata de uno ni dos, sino de siete supermercados que la multinacional francesa ha instalado los últimos meses en el conocido como “barrio hipster de Madrid”.

El epicentro de ocio nocturno en la capital comienza a ver son sorpresa cómo crecen como setas Carrefour Market, Carrefour Express y Carrefour Bio más que en ninguna otra zona de la ciudad.

La cadena ha decidido instalar establecimientos a pocos metros de distancia que podrían generar no sólo efectos negativos entre los pequeños comerciantes de la zona sino también entre sus propios franquiciados. ¿Caben tantos Carrefour en un mismo barrio y a escasos metros de distancia unos de otros? ¿Corren el riesgo de canibalización?

“Sobrevivimos a los chinos, pero no a Carrefour”

La invasión de tiendas Carrefour ha generado gran inquietud en las tradicionales tiendas de ultramarinos. “Hasta ahora competíamos perfectamente con los chinos, pero Carrefour ha hecho mucho daño. Y no porque ellos tengan precios más bajos. Yo vendía más barato”, explica el propietario de la tienda de ultramarinos R.García.

Los comerciantes de ultramarinos aseguran que, en muchos de los productos, cuentan con precios más bajos que Carrefour pero la imagen moderna de supermercado con gran variedad de productos y horario extendido las 24 horas les ha lastrado como nunca.

“Nos está afectando mucho. Esta mujer se va a la calle la próxima semana”, explica el responsable de Alimentación Nieto, una conocida tienda de ultramarinos del barrio de Malasaña, que todavía mantiene su clientela habitual pero que ve cómo el nuevo vecino más joven y cosmopolita se decanta por los supermercados tradicionales.

Los Carrefour Bio comienzan a expandir su oferta ecológica y de productos sin aditivos mientras que la marca también promociona el establecimiento abierto todos los domingos y festivos y también el 24 horas, disponible para cualquier emergencia. Se trata de dos modelos comerciales que promovió la expresidenta de la comunidad, Esperanza Aguirre, y que siempre tuvo el rechazo del pequeño comercio. Frente a eso, los tradicionales ultramarinos comienzan a mutar para sobrevivir. La tienda R.García ahora se especializa en la venta de jamones de calidad y productos ibéricos. Es un género en el que pueden evadir la dura competencia de la multinacional.

Competencia entre tiendas Carrefour

La mayoría de las nuevas tiendas de Carrefour funcionan bajo el formato de franquicia, un esquema comercial con el que la multinacional se expande en los barrios y en el centro de las ciudades. El formato resulta muy beneficioso para una compañía que quiere expandirse rápidamente en los barrios céntricos de las ciudades donde Mercadona tiene problemas para entrar debido a la escasez de amplios locales.

Pero, además, Carrefour acomete la expansión sin asumir el riesgo de la operativa. Con dinero de los franquiciados para las nuevas aperturas, el riesgo lo absorben los franquiciados que tendrán que competir entre sí por las ventas de la zona.

La inviabilidad de los negocios de pequeño formato de Carrefour ya fue puesto en relieve por la propia compañía al reconocer, en un documento interno publicado por este diario, las dificultades que tenían las tiendas de pequeño formato en toda España.Una tienda Carrefour de barrio exige una inversión de entre 300.000 y 600.00 euros. 

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