Caramelo entra en concurso a pesar de las inyecciones de la Xunta y de Inveravante

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El pasivo no precipitó la decisión, sino la gran caída de ventas

Tienda de Caramelo en A Coruña

15 de abril de 2013 (23:31 CET)

El inicio del año está siendo realmente malo para el sector textil. Sea cual sea el grupo, el resultado pasa por una importante caída de ventas. Sin embargo, la situación es mucho más crítica cuando la empresa en cuestión ya está en un momento delicado y no puede apoyarse en el mercado internacional. Eso le ha pasado a Caramelo, que este lunes presentó concurso de acreedores en un juzgado de A Coruña. Tanto desde la propia empresa como desde el comité, aseguran que esta decisión no ha sido motivada por las deudas, como es habitual en este tipo de operaciones, sino por la caída brutal del volumen de ingresos.

La crisis de consumo ha vencido, incluso a pesar de las inyecciones de capital que ha recibido por parte de Inveravante --la corporación de Manuel Jove, que controla más del 92% de la firma y que el año pasado aportó más de 16 millones de euros-- y por la de la Xunta, que en años anteriores también dio fondos para ayudar a la compañía.

“No se ingresa lo suficiente”

La última gran inyección pública conocida tuvo lugar en 2010, Xesgalicia (con un 7,5% del capital actual) dio luz verde a un préstamo participativo de cinco millones de euros. Con el gobierno bipartito, Caramelo recibió préstamos por valor de 21 millones, además de otros seis millones de una línea de avales cuya finalidad era la financiación de circulante.

A pesar de la aparente disposición tanto del socio mayoritario desde 2008 como de la Administración gallega, Caramelo no ha levantado, ni mucho menos el vuelo.“Aquí no estamos hablando de un problema de pasivo, sino de que no se ingresa lo suficiente como para mantenerse”, explican fuentes de la textil.

Pérdidas de 15 millones

Caramelo insiste en que la operación obedece “a las recurrentes pérdidas de explotación en los últimos años y, en particular, a la caída de las ventas en el primer trimestre del 2013, que hacen prever un volumen de déficit de caja para este ejercicio incluso superior al de 2012, que la compañía ya es incapaz de afrontar”. Las pérdidas operativas de la empresa el pasado año ascendieron a 15 millones de euros.

La empresa tiene claro que una de las vías para salir de la situación en la que se encuentra pasa por el cierre de las tiendas que dan pérdidas. De momento, no ha informado de cuál es el porcentaje de establecimientos que echaran el cierre, aunque desde CCOO lo han cifrado en el 20%. En la actualidad cuenta con 800 puntos de venta en todo el mundo.

ERE sin cuantificar

Además, una vez que se haya declarado el concurso de acreedores, formulará un expediente de regulación de empleo en unas condiciones que aún no han sido concretadas.

“No sabemos en qué medida nos va a afectar este ERE, que en esta ocasión no va a ser como el anterior, centrado en la planta de producción, donde habrá algún despido, sino en las tiendas”, comenta Pilar Serbia, presidenta del comité de empresa por CCOO. La sindicalista alude al polémico expediente aplicado en junio de 2009 y que supuso el despido de 237 empleados de Caramelo. En aquel entonces, la empresa ya se colocó al borde del abismo, y aunque entró en preconcurso de acreedores logró salir de él.

Socio industrial

A pesar de las medidas anunciadas, desde el comité de empresa aseguran que en una reunión con la dirección de la compañía les aseguraron que la intención de continuidad de la textil es firme. En esa línea, y de forma novedosa ya que hasta ahora no se había buscado, la empresa ha anunciado que está abierta a la entrada de un nuevo socio industrial. Fuentes oficiales de la firma aseguran que, de momento, no hay conversaciones en marcha.

Los sindicatos con representación en Caramelo ven esta crisis desde puntos de vista diferentes. Si bien la CIG carga contra la Xunta de Galicia por permitir el anterior ERE así como contra la dirección de la firma, desde CCOO, que ostenta mayoría en el comité de empresa, su presidenta asegura que la situación está derivada de “la mala gestión de los anteriores accionistas”. En 2008 dos de las familias fundadoras, Caramelo y Gestal salieron del capital de la textil, después de que la Xunta de Galicia pidiese al apoyo de Jove, que tenía un 37,7% de la empresa.

Expansión

En la actualidad, Caramelo estaba inmersa en un proceso de internacionalización como medida para atajar la crisis debido a la fuerte caída del consumo nacional. Sin embargo, semeja que no le ha dado tiempo. A pesar de que se está abriendo a otros mercados, sus establecimientos tenían un peso significativo, además de en España, en Portugal y Grecia.
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