Imagen de archivo de Juan Carlos Rodríguez Cebrián

Cara y cruz de los negocios de Rodríguez Cebrián

El empresario, que prepara un tándem con Fernando Vidal para tomar las riendas del Dépor, combina sus éxitos con Inditex con golpes por el 'ladrillo'

Fernando Vidal y Rodríguez Cebrián aunan fuerzas en su proyecto de candidatura para tomar las riendas del Deportivo de La Coruña. El primero se haría cargo de la parcela deportiva aprovechando su bagaje como responsable del área deportiva del club durante su etapa con Tino Fernández, mientras que el sobrino político de Amancio Ortega, por su parte, acredita en su carta de presentación tanto su etapa en la directiva del Hockey Club Líceo como, sobre todo, una trayectoria profesional en grandes empresas que ahora culmina con sus inversiones en la restauración coruñesa.

Rodríguez Cebrián ocupó los cargos de director general de Inditex, consejero de Martinsa Fadesa o Unión Fenosa y fue accionista de la inmobiliaria Habitat, en una trayectoria profesional que no ha estado exenta de baches.

De Inditex a gestionar su patrimonio

Los mayores goles de Rodríguez Cebrián en su carrera profesional los cosechó en Inditex y en su hólding inversor actual (con Inversiones Saona y Marlolan al frente). El empresario comenzó a trabajar en Zara en 1978, entró en el accionariado de Inditex en el año 1992 para, tras escalar posiciones en el organigrama, convertirse en director general del grupo fundado por el tío de su esposa (Dolores Ortega).

Rodríguez Cebrián se convirtió en director general en el año 2000 y desempeñaría el cargo durante cinco años hasta que en 2005 decidió dimitir. Durante su etapa como directivo, la compañía arrancó su andadura en bolsa, lanzó su marca Zara Home y engrosó su listado de tiendas hasta superar las 2.000 en todo el mundo (ahora ya son más de 7.000).

Una vez desvinculado de Inditex, Rodríguez Cebrián inició su nueva etapa en su andadura profesional centrada en la gestión de su patrimonio. Primero, en Unión Fenosa, en cuyo consejo entró en 2006 en representación de Caixa Galicia y en donde permaneció durante varios meses hasta que a finales del 2006 vendió sus casi 160.000 acciones por 6,4 millones de euros.

Se atraganta el ladrillo

Pero su gran operación la protagonizaría un año más tarde. Fue entonces cuando consumó su entrada en Fadesa en plena opa de Fernando Martín sobre la constructora de Manuel Jove. Rodríguez Cebrián y Dolores Ortega entraron en el capital de la nueva Martinsa Fadesa, a través de Aguieira Inversiones, que controlaba casi un 9% y que tenía a Rodríguez Cebrián como representante en el consejo de la compañía.

Allí permaneció hasta que a mediados de 2009 decidió abandonar el órgano de dirección por discrepancias con el convenio de acreedores y por la demora en recibir las cuentas de la compañía, que protagonizó la mayor quiebra de la historia empresarial de España. Rodríguez Cebrián volvió al consejo de la compañía en 2011 y en él estuvo otros tres años hasta que volvió a abandonarlo por “discrepancias con el resto de consejeros mostradas con ocasión de la formulación de los estados financieros” de la compañía, que en 2013 presentó unas pérdidas de 568 millones de euros.

La caída de Martinsa Fadesa fulminó 158,6 millones de euros de inversión de Rodríguez Cebrián, que también perdió los 54 millones que invirtió para hacerse con el 9% de otra inmobiliaria, Hábitat, cuyas dificultades financieras también arrastraron a otro ilustre empresario gallego: José Antonio Castro Sousa, dueño de la hotelera Hesperia.

Su hólding en A Coruña

Rodríguez Cebrián llegó a controlar el 20% del Sanatorio Quirúrgico Modelo de A Coruña hasta su venta en 2011, pero las operaciones de mayor calado en la ciudad las ha realizado en los últimos años. A través de Inversiones Saona controla activos valorados en 28,4 millones de euros entre los que se encuentran la Sala Pelícano (controla el 60%), Amura Puerto, el Playa Club o la Sala Moom 57. Las cuantiosas inversiones realizadas provocan que la sociedad todavía se encuentre en números rojos, si bien es cierto que en 2018 rozaron el millón de euros frente a las pérdidas por valor de siete millones de euros del año anterior.

Estos resultados quedan compensados con los 6,7 millones de euros que obtuvo de beneficio Marlolan, la sociedad con la que canaliza sus inversiones inmobiliarias junto a Dolores Ortega. De ella cuelgan las dos sicavs del matrimonio (Viveiro de Inversiones, Río Nora y Silleiro de Inversiones, que se sitúan entre las más alcistas en los nueve primeros meses del año) o Sociedad Anónima Internacional de Terrenos y Edificios (SAITE), con la que controla la concesión del mercado más rentable de A Coruña: el de la Plaza de Lugo, del que recientemente compró el 50% que todavía estaba en manos del Santander y que el año pasado logró un beneficio de 1,46 millones de euros.

Marlolan recibió un nuevo espaldarazo a comienzos de este año cuando la Audiencia Provincial dio la razón a Rodríguez Cebrián y a Sobrinos de José Pastor Inversiones, vinculada en su día al Banco Pastor, y obligó a Novo Banco a compensar con tres millones de euros a ambos por incumplimientos en la compra de Moura Consulting.

Un artículo de Javier G. Casco

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