Calvo asalta la alta cocina en alianza con el conservero José Peña

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La comercialización de Conservas Premium, que apuesta por facturar en torno al millón de euros a final de año, comenzó a principios de año

Presentación de los resultados del Grupo Calvo correspondientes al ejercicio 2013 | EFE

11 de junio de 2014 (04:33 CET)

El grupo conservero Calvo va viento en popa. Desde el inicio de la crisis ha duplicado sus ventas. Además, el pasado año lo cerró con una facturación de 712 millones de euros, un 11% más que en 2012. La compañía con sede en Carballo tiene numerosos proyectos en cartera, como la creación de una fábrica en Brasil dedicada a la elaboración de aceites y proteínas de pescado y ve como sus productos vuelven a ganar terreno en el mercado español frente a la marca blanca. Sin embargo, en todos estos años, la firma no había abordado el último nicho de mercado en el sector de la alimentación: los productos premium. Ahora lo hace de la mano del reputado conservero cambadés José Peña García-Concheiro, nieto de histórico empresario José Peña Oubiña, fundador de la Real Conservera Española.

Calvo ha buscado una alianza segura. La sociedad Conservas Premium, de la que posee la mayoría accionarial, cuenta con un consejo de administración presidido por Manuel Calvo García-Benavides, el consejero delegado de la firma conservera. José Peña figura como consejero tras su salida del órgano de administración de la Real Conservera Española y la venta de su participación. “Para abordar esta proyecto era fundamental una dedicación completa”, explica.

Producción limitada

La asociación entre grupo Calvo y José Peña comenzó hace más de un año. La producción de los productos gourmet en la fábrica de Esteiro comenzó el septiembre pasado y la comercialización se inició en el primer trimestre del año. La apuesta es firme, pero segura. De momento ya han conseguido estar posicionados en el club gourmet de El Corte Inglés con presencia en toda España. También han iniciado la exportación del producto a distintas zonas de Europa, destacando Francia y Reino Unido y la mirada ahora está puesta en el Caribe y Panamá, según comenta el propio Peña.

La elaboración de las conservas premium se cuida con mimo. De hecho, el empresario cambadés explica que las malas campañas de este invierno marcadas por la escasez de producto han influido en la comercialización. Y es que sólo se produce si el producto es el mejor. “Ahora mismo tenemos unos diez o doce productos pero aún faltan algunos muy importantes como el mejillón o las navajas, debido a las campañas marcadas por la climatología. El portafolio aún se debe ampliar”, explica, a la vez que añade que la producción es limitada.

Una relación de generaciones

La acogida de estas conservas premium ha sido buena, en gran medida respaldada por el interés generado en la alta restauración y por las buenas críticas recibidas por parte de estrellas del sector como los Adriá. Con precios que pueden variar desde los 3,50 euros de una lata de sardinillas hasta los casi 30 de una de almejas, las previsiones pasan por facturar entorno a un millón de euros este año.

Calvo había amagado con entrar en este segmento de mercado de mayor gama cuando creó la línea Luis Calvo Sanz. No obstante, el impulso definitivo viene ahora, de la mano de José Peña. El abuelo del conservero cambadés ya mantuvo alianzas con la familia de Carballo.
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