Burger King ataca a McDonalds por la grasa de sus patatas

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La cadena presume de comida menos calórica pero calla sobre el contenido de sus grasas trans, las más perjudiciales

Cartel promocional de las nuevas patatas de Burger King.

15 de marzo de 2014 (19:57 CET)

Las cadenas de comida rápida han encendido la guerra de la patata frita. La franquicia estadounidense Burger King ha lanzado una nueva campaña en Europa para promocionar sus patatas como un producto mucho más saludable que el que vende su competidor McDonald’s.

Burger King realiza estos días destacadas campañas publicitarias y de marketing en los 550 restaurantes de España (con la imagen del raquítico cantante Mario Vaquerizo) para intentar dejar claro que sus patatas fritas contienen menos grasa y calorías que las del líder del mercado. El mismo esfuerzo publicitario también se replica en Italia, Portugal, Alemania, Suiza, Austria, Reino Unido, Irlanda y Luxemburgo.

Según Burger King, las patatas fritas de su archienemigo McDonald’s cuentan con 14,9 gamos de grasa por cada ración de 100 gramos. En cambio, sus nuevas patatas Satisfries, de forma ondulada, tienen 9 gramos de grasa en la misma ración.

La información oculta

La promoción especifica la cantidad de grasa de las nuevas patatas onduladas pero obvia la grasa en el resto de versiones, con 11,2 gramos de grasa cada 100 gramos. La compañía tampoco totaliza en esta información el contenido de las grasas trans, un tipo de ácido graso insaturado más peligroso para el corazón.

Las patatas tradicionales de Burger King tienen 0,8 gramos de grasas trans por cada 100 gramos según reconoce la propia compañía. Si se suman todos los lípidos, las patatas contienen 12 gramos de grasa, sólo tres puntos por debajo de McDonald’s.

El precedente

La multinacional asegura que la información nutricional en la que sustenta su campaña ha sido extraída de información de “páginas web” de la competencia, tal como explica en la letra pequeña de su promoción. Burger King no ha respondido a las llamadas de este medio para explicar el contenido nutricional de sus patatas.

El ministerio de Sanidad pidió a la cadena reducir el tamaño de sus hamburguesas grandes, en 2006. Los técnicos comprobaron que una cuarta parte de la hamburguesa de Burger Kings es grasa (19,7%) y de esta cantidad, un elevado porcentaje es saturada (38,7%).

Lavado de imagen

Los restaurantes de comida rápida arrecian con información publicitaria para intentar demostrar que sus ingredientes son de buena calidad y que su comida es saludable. “Es común en la industria alimentaria hacer campañas promocionando productos e ingredientes saludables sin ningún rigor científico”, explica el investigador del CSIC y asesor de la Unión Europea en materia alimentaria, Eduardo Rodríguez-Farré.

Tras la incorporación de ensaladas en sus menús para demostrar sus platos saludables, Burger King y McDonald’s han incorporado fruta en sus menús infantiles. Ahora, Pepsi y Coca-Cola también han iniciado una carrera para investigar el uso de edulcorantes que sustituyan los azúcares.
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