Brufau ‘sobrevivirá’ al consejo de Repsol

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El presidente de la petrolera ni dimitirá ni perderá por ahora la confianza del consejo, que dará luz verde al preacuerdo alcanzado con Argentina

27 de noviembre de 2013 (13:39 CET)

Tarde sin sobresaltos en Repsol. La petrolera española dará luz verde con matices al preacuerdo que zanja la expropiación de la antigua filial argentina YPF y su presidente, Antoni Brufau, seguirá al mando cuando acabe la reunión del órgano de gobierno. Ni dimitirá ni nadie se lo pedirá –por ahora—, según ha podido saber Economía Digital de fuentes próximas al consejo.

En la última semana, el ejecutivo de Mollerusa (Barcelona), ha lidiado con los envites de uno de los mayores accionistas, el mexicano Pemex –con intereses cruzados en la española y en YPF—, y ha asistido desde un segundo plano a la concepción del preacuerdo que zanja el episodio industrial más traumático para Repsol: la amputación en abril de 2012 del negocio argentino. Los principales accionistas han liderado la resolución del conflicto con la mediación del gobierno español.

Veto de Argentina

Esta discreción se explica en el veto de Argentina a Brufau. La interlocución del presidente de Repsol con el gobierno del país y la cúpula de YPF es nula por expreso deseo de la presidenta Cristina Fernández. De este modo, no viajó con el vicepresidente de la compañía, Isidro Fainé, ni con el ministro de Industria, José Manuel Soria (PP). Ambos fueron los artífices del pacto con el polémico Axel Kicillof, ideólogo de la expropiación y actual ministro de Economía del país.

El director general de Repsol, Nemesio Fernández-Cuesta, trasladaba a Madrid el minuto y resultado de las conversaciones por un lado, y, del otro, la exigencia de obtener garantías de cobro a cambio de cancelar los distintos procesos judiciales abiertos en los tribunales internacionales. Fainé y Soria acentuaron la actitud conciliadora que los mexicanos de Pemex han echado de menos.

Intereses cruzados

La petrolera norteamericana quiere hacer negocios en Vaca Muerta, el principal activo de YPF y uno de los mayores yacimientos del mundo. El gobierno español tomó las riendas para minimizar la posibilidad de que el episodio empresarial acabara derivando en un conflicto diplomático a tres bandas: España, Argentina y México. Pemex inicia su privatización y el Ejecutivo del país intenta maximizar el valor. YPF necesita tecnología foránea para poner en valor esos acres.

Con todo, la luz verde de Repsol al preacuerdo de Buenos Aires se acercará más al ámbar. El consejo aceptará las líneas maestras pero peleará por la letra pequeña del pacto. Sobre la mesa está la opción de mejorar las garantías de cobro. Argentina quiere compensar la expropiación con 3.700 millones en bonos a diez y 15 años. Del consejo de esta tarde se espera que salga el mandato de arañar otro instrumento de pago y vencimientos menores.

El futuro de Brufau

Aunque los detalles se mantienen en estricta confidencialidad, si Repsol quisiera hacer líquidos los títulos planteados, tendría que asumir un descuento del 8%. La aspiración inicial era lograr un justiprecio próximo a los 7.000 millones, aunque Brufau está dispuesto a rebajar la cifra si el cobro está garantizado.

La hora clave, por tanto, ha llegado. Repsol recogerá el balón que sus principales accionistas y los gobiernos de España y Argentina han puesto sobre el tejado; Brufau seguirá administrando juego aunque nadie zanja la posibilidad de que este sea el inicio del fin de una etapa en la presidencia de la petrolera española. Todo sucederá con Fainé, que no ha cedido en el empeño de tender puentes entre las partes durante los 18 meses de conflicto, en Hong Kong.
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