Trabajadores de Alcoa corta el tráfico en la Autovía del Noroeste (A-6), a la altura de Outeiro de Rei, como medida de protesta. EFE/Eliseo Trigo

Bronca de Xunta y Gobierno a Alcoa por bloquear la venta de San Cibrao

Gobierno central, autonómico y plantilla acusan a Alcoa, en una reunión con la empresa, de no facilitar la venta a Liberty. Las negociaciones expiran el 27

A tan solo cinco días de expirar el plazo marcado por Alcoa y Liberty House Group para desbloquear la venta de la planta de aluminio primario de A Mariña, de la que dependen 534 trabajadores directos y otros tantos indirectos, la multinacional americana eleva la presión, si bien esta no es unidireccional. También le viene de vuelta.

En la tarde del martes, la dueña del complejo industrial de Cervo emitió un durísimo comunicado en el que descarta que se pueda llegar a un acuerdo para el traspaso de la factoría antes del próximo domingo, la fecha límite marcada por ambos negociadores. No obstante, en la reunión de la denominada Mesa de Alcoa, a la que se sienta tanto la empresa, como el Ministerio de Industria de Reyes Maroto, la Xunta de Galicia y el comité, la bronca fue unánime. Según fuentes sindicales explican a Economía Digital Galicia, tanto los representantes de los trabajadores como los de los Ejecutivos central y autonómico cargaron contra Alcoa por la "posición de bloqueo" que, a su juicio, está manteniendo a lo largo de todo el proceso de negociación de la compra de la factoría, que se inició el pasado mes de agosto.

Mediación del Gobierno

Precisamente por eso, ayer, los sindicatos solicitaron al Gobierno que actúe como mediador en la negociación entre las dos compañías para tratar de desbloquear la situación.  Los trabajadores tienen claro que, en el actual contexto, la única salida en estos momentos para la planta de aluminio primario pasa por la venta. Fue Paulo Carril, del sindicato CIG, quien expuso la necesidad de que las autoridades del ministerio actúen como mediadores. "Intervinieron para el inicio de las negociaciones, pues ahora deben estar para facilitar el acuerdo", sostiene.

El reloj juega en contra. A finales de agosto, tanto Alcoa como Liberty, del gigante GFG Alliance, pactaron un calendario para sus negociaciones que expiraba el 27 de septiembre, el próximo domingo. Si en esa fecha no se ha cerrado un acuerdo, la compañía de Roy Harvey podrá volver a retomar el ERE en marcha para 534 trabajadores que dejó suspendido ante el inicio de las conversaciones. En concreto, si nada cambia y no hay fumata blanca, el lunes 28 de septiembre podría finalizar el periodo de consultas con el comité de empresa por la negociación del expediente laboral en marcha. Según comunicó la compañía, en esa jornada se abordaría la posibilidad de negociar un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) o, en el peor de los casos, el despido colectivo previsto inicialmente por los de Pittsburgh.

Malas perspectivas

Las perspectivas no son buenas. En una nota remitida a los medios, el presidente de Alcoa en España, Álvaro Dorado, asegura que "no hay avances en el proceso de venta" y que "no es realista" pensar que se alcanzará un acuerdo antes de la fecha límite del día 27 de septiembre. Asegura Alcoa que Liberty no está poniendo de su parte. "Según su última propuesta de términos y condiciones, parece que GFG no está interesada en adquirir la planta de aluminio, a menos que también pueda obtener el control de la refinería de alúmina, asegurarse el suministro de alúmina en términos poco realistas y evitar comprometer sus propios fondos para el futuro de la planta de aluminio", afirma el directivo.

En realidad, desde el inicio de las negociaciones, todas las partes implicadas sabían que el gran escollo radicaba en la planta de Alúmina, propiedad de Alcoa y de su socio australiano Alumina Limited. La planta de aluminio primario de Alcoa forma parte de un complejo industrial que se completa con la factoría de alúmina, que abastece a la refinería. La pretensión inicial de Liberty era la de adquirir los dos activos, si bien Alcoa rechazó de plano esta opción, obligando, por tanto, al futuro comprador de la planta de aluminio lucense a ser su necesario cliente. Ahí radican los principales desencuentros. Siempre según la versión de Alcoa, la única que trasciende a los medios, esta ofertaría un contrato a precio de mercado por un periodo de cinco años, mientras que Liberty querría asegurarse el suministro a un precio estable a 20 años.

No obstante, y a respecto del suministro de alúmina, José Antonio Zan, el presidente del comité de empresa de Alcoa, aseguraba este martes que el Ejecutivo, tratando de desatascar la negociación, planteó un contrato a siete años. "Liberty ha aceptado, pero Alcoa no", destacó.

Continúan las protestas

De forma oficial, tanto Xunta de Galicia como Ministerio de Industria guardaron silencio ayer, a la espera de ver cómo se desenvuelven los acontecimientos en la contrarreloj que se abre hasta el próximo domingo. Fuentes de la Consellería de Industria confirman, no obstante, que en la reunión de este martes "no hubo avances", motivo por el que los representantes del Gobierno gallego exigieron a Alcoa, "del mismo modo que en otras ocasiones se le ha dicho a Liberty House", que exista "máxima voluntad e implicación para alcanzar un acuerdo".

Los representantes de los trabajadores reconocen que no saben si la postura de Alcoa es un órdago para las negociaciones o no. Sin embargo, tienen claro que redoblarán sus actos de protesta hasta el domingo, como medida de presión para forzar el desbloqueo de las negociaciones. 

Este martes, la plantilla cortó el tráfico en la Autovía del Noroeste (A-6), a la altura de Outeiro de Rei (Lugo), para exigir que tanto Alcoa como Liberty culminen a un acuerdo que impida el expediente laboral que se cierne sobre A Mariña lucense (Liberty ya ha asegurado que si adquiere la factoría no habrá ningún despido y generará más empleo ligado a su plan de aluminio verde). Las protestas van a continuar en los próximos días. 

Este miércoles está previsto que comience una huelga indefinida de los trabajadores de las empresas auxiliares de Alcoa San Cibrao.

Un artículo de C. Díaz Pardo

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