Blusens confía en salir del concurso en cinco meses

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El director general de la tecnológica afirma que cambiaron de importador en Chile para evitar más bloqueos de productos, como el de 15.000 televisores

José Ramón García, presidente de Blusens / E.P.

30 de abril de 2014 (20:52 CET)

La compañía tecnológica gallega Blusens confía en remontar y levantar el concurso de acreedores de su central de compras Blusens Technology SLU el próximo septiembre, según el calendario que maneja el director general de la firma santiaguesa, Juan Carlos Vez. El directivo anunció a este medio el inicio de “forma inminente” de las primeras rondas de conversaciones con los bancos para tratar de llegar a “un acuerdo entre todos” sobre la forma de afrontar el pago de la deuda de 18,9 millones de euros que arrastra la empresa sólo con las entidades prestamistas. El débito agregado reconocido por la sociedad con sus acreedores, sumados los financieros, asciende a casi 40 millones de euros.

Los planes de la dirección de la sociedad compostelana pasan por encontrar una “postura flexible” en la banca, donde no se descarta que aparezcan inicialmente más asperezas que en la negociación de los derechos de crédito y obligaciones de pago contraídos con sus proveedores. “Creo que encontraremos un acuerdo entre todos”, insistió Vez. En cualquier caso, el documento confeccionado por la cúpula de Blusens ha trazado como objetivo final la consecución de una quita y espera de la deuda cuyas cuantías y plazos el directivo no quiso revelar ni calificar públicamente, “al menos hasta que los propios bancos conozcan la información”, aseguró.

A cinco bandas

Los porcentajes para suavizar la deuda y las fechas que se declaran en ese documento que se negociará con la banca son un secreto celosamente guardado. No es para menos. La empresa cofundada por José Ramón García y Miguel Silva tendrá que negociar su plan de viabilidad para salir del atolladero con cinco entidades: Bankia, a la que adeudaba 6,2 millones en el momento de presentar el concurso ante el Juzgado de lo Mercantil de A Coruña, en octubre de 2013; Banco Popular, con 3,8 millones; Novagalicia Banco, con 3,7; Santander, con otros 3,2 y, finalmente, el BBVA, con algo más de 800.000 euros. Por añadidura, la tecnológica está encontrando numerosas dificultades para acceder al crédito y disponer de circulante.

Vez, que trabajó, entre otras, en Pescanova, Pescapuerta y Rodman, prevé poner de nuevo en valor el potencial de la firma compostelana a través de su nueva línea de smartphones y su catálogo de tabletas, “porque siguen siendo nuestras grandes apuestas”, explicó. Blusens no atraviesa su mejor momento y está lejos de cuando su popularidad se disparó en 2009. En 2012 facturó 31 millones de euros, frente a los 56 de 2011. Ha tenido que reducir su plantilla de 120 empleados hasta 62, y en la actualidad cuenta con unos activos valorados en 33 millones. Blusens Technology presentó la declaración de preconcurso en julio de 2013 y la elevó a concurso el octubre siguiente, sin que el proceso afecte al resto de filiales del grupo ni a su matriz, Blusens Global. En junio de ese año, el socio de referencia Inveravante, de Manuel Jove, vendió el 47,5% que poseía desde 2008.

Cambio fulminante


Sobre el bloqueo de miles de artículos de la firma en la aduana chilena por impago de los derechos arancelarios para acceder al país, información publicada por Economía Digital en su edición del miércoles, el director general subrayó que el episodio derivó en un cambio fulminante de la importadora Teklan, que realizaba, por encargo de Blusens Uruguay, estas operaciones al conectar en origen a la industria proveedora china, donde se fabricaban los equipos, con el mercado de consumidores de Chile, su destino final. Con la creación de una nueva filial propia, que se encarga de cerrar por completo el ciclo de compraventa, importación y gestión de los lotes, el tráfico de productos de la compañía tecnológica en el país andino se ha restablecido por completo, según la compañía.
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