Bankia da por perdida Pescanova y negocia la venta de su deuda

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El comprador del pasivo de la entidad de José Ignacio Goirigolzarri, una de las grandes acreedoras, podría decantar el futuro de un convenio que, de partida, cuenta con el rechazo de la banca y los minoritarios

Planta de Pescanova en Chapela, Pontevedra / EFE

26 de marzo de 2014 (21:02 CET)

El futuro de Pescanova continúa sin despejarse. Después de que Damm y Luxempart presentasen una propuesta de convenio para reflotar la multinacional que cuenta con el rechazo frontal de la banca y de los minoritarios, entre las grandes entidades españolas acreedoras hay quien comienza a perder la fe en el proyecto. Bankia, que desde el inicio de la crisis de la compañía formó parte del pool bancario que lideró las negociaciones con la administración concursal y llegó a inyectar más dinero en la firma pesquera para evitar la quiebra, ha decidido buscar un comprador para su deuda, que se eleva por encima de los 126 millones de euros.

De este modo, y según informan fuentes financieras, la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri, que se encuentra entre los siete grandes acreedores de la pesquera, abandonará su puesto en el llamado G7, el grupo de los bancos atrapados en la millonaria deuda de la compañía presidida por Juan Manuel Urgoiti. Entre ellos se encuentra el Sabadell, Banco Popular, Caixabank, Novagalicia, BBVA y UBI Banca.

¿Quién compra la deuda?

Antes que Bankia, el Santander, otro de los integrantes del núcleo duro de la banca acreedora, ya dio por perdida Pescanova y optó por vender su deuda, de unos 70 millones, a un fondo británico con descuentos que rondaron el 96%. Detrás de la entidad de Emilio Botín fueron los extranjeros Rabobank y BNP Paribas, que se deshicieron de un pasivo que llegaba a 130 millones entre ambos. Fuentes financieras también indicaron que Commerzbank, con créditos atrapados por valor de 96 millones, seguía la estela.

La identidad del eventual comprador de la deuda de Bankia no es un tema baladí. Para que el convenio presentado por Damm y Luxempart, que cuenta con el apoyo del consejo de Pescanova, salga adelante, tiene que reunir antes del 15 de abril el apoyo del 51% del pasivo. La banca puede no apoyar el proyecto de Demetrio Carceller, pero quizás sí los fondos que se sitúan tras la compra de la deuda de las financieras. La baja de la entidad madrileña también podría suponer una piedra más en el camino para las intenciones de la banca, que pasan por activar un plan b con el que hacerse con las riendas de la multinacional gallega tras su liquidación, con la ayuda de un socio industrial.

Guerra abierta entre banca y Carceller


Mientras tanto, el enfrentamiento entre la gran banca que continúa como acreedora y el consorcio formado por Damm y Luxempart se hace cada vez más obvio. Las entidades pedirán a Deloitte, el administrador concursal, que paralice los concursos exprés que Carceller pretender llevar adelante en las filiales españolas de Pescanova. Argumentan que se trata de un movimiento que sólo beneficia “intereses personales” de los promotores del convenio, ya que no es necesario, y la banca está dispuesta a refinanciar esas sociedades.

Por su parte, el actual consejo de administración de la compañía gallega, ha hecho público un comunicado en el que solicita a acreedores y accionistas el apoyo a la propuesta de convenio de Carceller, para evitar la liquidación de la compañía. En un claro mensaje hacia la banca, Pescanova indica que “los acreedores podían haber presentado hasta cinco propuestas alternativas de convenio, cada una apoyada por un 20% de la masa acreedora”, pero no lo hicieron.

La banca no se ha amilanado por el envite del consejo de administración y argumenta que, si no lo hicieron, fue porque “se había llegado a un acuerdo con Damm y Luxempart que luego fue modificado por ellos sin consentimiento y fue presentado al consejo de Pescanova”.
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