Bancos acreedores barajan vender su deuda en Pescanova por las nuevas provisiones

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El consejo de administración de la multinacional, apartado de la gestión por el juez, se reúne este lunes en Madrid

Imagen de archivo de una junta de accionistas de Pescanova, presidida por Fernández de Sousa | EFE

10 de junio de 2013 (02:00 CET)

Pescanova no ve la luz. Dos meses después de que la multinacional entrase en concurso de acreedores, la maraña contable tejida entre la matriz del grupo y las filiales sigue sin desenredarse. Además, Deloitte, el administrador concursal, es incapaz de cerrar de una vez el crédito urgente de 55 millones que la empresa necesita. Pero, por si fuera poco, parte de la banca acreedora estudia vender parte de su deuda a fondos buitre, como hizo The Royal Bank of Scotland (RBS), debido a las fuertes provisiones que tienen que afrontar.

La semana pasada salió a la luz una noticia que preocupa especialmente a Deloitte. RBS habría vendido a un fondo buitre la deuda de 70,19 millones que poseía en Pescanova. Según Expansión con un descuento del 90%.

Reuniones con entidades extranjeras

De inmediato, los administradores concursales mantuvieron reuniones bilaterales con entidades extranjeras. Son estas las que presentan mayor desconfianza ante el concurso que atraviesa la empresa pesquera.

Tanto fuentes de la banca como de la propia compañía gallega prevén que varias entidades acaben por vender su deuda o parte de ella a fondos buitres con unas quitas que rondarían el 40%.

Objetivo: rebajar la deuda

Una de las razones para tomar esta determinación es rebajar la deuda debido a las cantidades económicas que deben provisionar para hacer frente a la crisis de Pescanova.

Una vez que una compañía se declara en concurso de acreedores, la banca debe provisionar de inmediato un 25% del crédito atrapado. Esta cantidad irá aumentando según pasen los meses y el concurso no avance, algo que, de momento, sucede en Pescanova.

Cada trimestre que transcurre, las entidades deben guardar el 25% de la deuda.

Consejo de administración

Mientras tanto, Manuel Fernández de Sousa tiene otras preocupaciones. Aunque apartado de la gestión por el propio juez concursal, el presidente de la firma ha convocado a todo el consejo de administración este lunes en Madrid. Será su primera reunión desde que se declaró el concurso y la primera a la que llega tras reconocer una participación del 7,45%, la mitad del capital que declaró en septiembre del año pasado.

Tras las bajas de Antonio Basagoiti y Jesús García, el consejo contará con 10 representantes.

Según diversas fuentes, Sousa quiere analizar las posibles sanciones de la CNMV a las que se enfrenta Pescanova. Pero, además la revocación del presidente podría volver a ponerse sobre la mesa.

Escenario distinto

Aunque en anteriores consejos las peticiones de dimisión de Damm y Luxempart fueron desestimadas, esta vez el escenario es bien distinto.

La multinacional está ahora en concurso de acreedores y, además, Fernández de Sousa ha sido imputado por el juez Ruz por un supuesto delito de información privilegiada.

También lo están otros dos consejeros: Alfonso Paz Andrade y José Antonio Pérez-Nievas. Además de José Alberto Barreras, padre de otro miembro del consejo: Ana María Barreras. Los apoyos de De Sousa podrían no ser los mismos.
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