Iniciativas como el iCar de Apple plantean un duro desafío a los fabricante de vehículos.

Los grandes del automóvil necesitan alianzas para sobrevivir

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Las grandes marcas necesitarán reforzar sus alianzas si no quieren ser superados por los gigantes tecnológicos

Barcelona, 08 de enero de 2018 (04:55 CET)

Entre los gigantes tecnológicos y los fabricantes de coches se da una relación de enemigos íntimos: se necesitan en el desarrollo del coche autónomo y en los avances hacia una movilidad eléctrica o con soportes híbridos, pero ambas partes saben que quien primero llegue a la meta desbancará al otro sector.

Los fabricantes saben que las alianzas son la única forma de competir contra las grandes firmas como Alphabet (matriz de Google), Tesla o Apple es formando alianzas y desarrollando sus propias tecnologías.

El Informe Global sobre Automoción de KMPG revela que en el 2010, los 50 grandes fabricantes representaban el 40% de la capitalización bursátil de las mayores empresas tecnológicas. Ahora este índice bajó al 20%. “Esto muestra claramente que las empresas digitales están jugando en una liga financiera totalmente diferente”, considera Francisco Roger, socio responsable de Automoción de KPMG en España.

Los consumidores buscarán la seguridad cibernética como principal factor de compra

En el caso de los fabricantes generalistas, señala, la única alternativa es la colaboración conjunta “si no quieren perder la batalla por la supervivencia frente a los gigantes tecnológicos. Si bien los proveedores premium están mejor posicionados, ellos también han reconocido el signo de los tiempos a resultas de sus colaboraciones con servicios de mapas o estaciones de carga para vehículos eléctricos”.

Este estudio precisa cómo sienten los ejecutivos del sector esta próxima revolución. Se trata de un futuro cercano donde la seguridad cibernética y de los datos será una condición indispensable al momento de adquirir un coche, afirma el 85% de los ejecutivos consultados.

Cambios en el uso y propiedad

El estudio de esta consultora, que encuestó a 900 directivos y 2.100 usuarios de 43 países, da algunas pistas sobre cómo será el futuro –no muy lejano- de la automoción. Por ejemplo, el coche será un cada vez menos un bien que los propietarios cuidarán con celo: el 55% de los usuarios estaría dispuesto a cederlo si les permite acceder a una oferta de vehículos compartidos más amplia y fáciles de usar.

Europa representará al 5% de la producción mundial de coches

No se trata de escenarios de ciencia ficción: casi tres de cada cuatro ejecutivos creen que en una década el transporte público será reemplazado por ‘cápsulas’ autónomas, una iniciativa en la que Tesla trabaja con su proyecto Hyperloop o Volkswagen también tiene en carpeta con la iniciativa Sedric.

Europa perderá posiciones

Los cambios tecnológicos y de movilidad, según el estudio de KPMG, también alterarán el mapa de producción en el mundo. Siete de cada diez ejecutivos encuestados aseguran que el porcentaje de automóviles fabricados en Europa descenderá del actual 16% a un reducido 5% en los próximos diez años.

La mitad de los concesionarios podrían desaparecer en el 2025

Y China no sólo será el país con más coches del mundo, como ya es actualmente, sin que en los próximos años su mercado absorberá los lanzamientos más modernos. Pero no esperará que lleguen de Occidente: los fabricantes chinos superarán la tecnología de las automotrices de Europa y EEUU.

No sólo eléctricos

Más malas noticias: hasta el 50% de los concesionarios podrían desaparecer en el 2025, y su único camino de supervivencia es que se reconviertan en centros de servicio o de venta de vehículos de segunda mano.

Por supuesto que se seguirán fabricando coches: se cree que de las fábricas saldrán 100 millones de unidades anuales, y al contrario de los que se cree, todavía el vehículo eléctrico no será el rey. Actualmente este tipo de coches representa al 2% del total del parque, y su número aumentará, pero coexistirá con otros modelos de propulsión.

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