Vista interior de las instalaciones de Lago, Aves, Huevos y Caza

Lago Aves 'caza' nuevos mercados y roza los 20 millones de facturación

La compañía con sede en Campaño conquista nuevos mercados y se refuerza con productos elaborados para pulverizar los 20 millones de euros en ventas

Lago Aves, Huevos y Caza suma y sigue. La compañía con sede en Campaño (Pontevedra) se ha embarcado en los últimos años en una triple apuesta (la exportación, el valor añadido y la eficiencia energética), que ya le da sus primeros premios.

Con una facturación que en 2018 se disparó hasta los 18,95 millones de euros, la firma ya emplea a unas 40 personas en unas instalaciones que en su día fueron pioneras en Galicia por la instalación de paneles fotovoltaicos. Con ellos evita la emisión de más de 357 toneladas de CO2 a la atmósfera y abarata su factura energética. Este ahorro de costes permite dar un empujón al beneficio del grupo, que en 2018 rebasó los 200.000 euros. 

Más productos y más mercados

La compañía nació en el año 1986 como mera distribuidora, pero poco a poco ha ido asumiendo distintas fases del proceso productivo. Fue en 1995, con su traslado hasta su nave actual de Campaño, en donde cuenta con "una de las salas de despiece más modernas de España" cuando comenzó a crear nuevos productos hasta alcanzar la gama actual que componen tres gamas. Se trata de la propia Lago (especializada en la carne de pollo, la especialidad del grupo), Pagal (productos a base de cerdo, conejo o cordero), Moibó (elaborados de pollo, como brochetas o empanados) y Galiave.

Esta expansión en su gama de productos ha venido acompañada de una incursión en nuevos mercados, con lo sque complementa su actividad en España, en donde, además, cuenta con casi una docena de puntos de venta (todos en la provincia de Pontevedra). Y es que la firma ya distribuye sus productos en Portugal, Italia, Francia o Reino Unido, países que aportan casi un tercio de la facturación total de la compañía.

Apuesta por la automatización

La compañía ha logrado acelerar su cadencia de producción y optimizar sus procesos gracias a la apuesta que viene haciendo en materia de automatización. El cambio se inició en el año 1995, cuando logró pasar de un corte manual a otro semiautomático, inaugurando un capítulo de inversiones en el que posteriormente han entrado su línea de embolsado automático y la de despiece automático de pollo, con los que logra disparar sus volúmenes de producción hasta, por ejemplo, deshuesar 8.000 contramuslos en una hora.

Además, la compañía fue una de las adjudicatarias de las ayudas que el Instituto Galego de Promoción Económica (IGAPE) concedió en el año 2018 para proyectos piloto 4.0. El de Aves Lago consiste en implantar innovadoras tecnologías de sensorización avanzada para optimizar sus procesos productivos mediante la apuesta por la robotización

 

Un artículo de Economía Digital Galicia

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