Vista exterior de la sede de Costiña Orgánica

Costiña Orgánica tiene la 'semilla' de la sostenibilidad

La empresa del grupo Costiña saca el máximo provecho al pino y se consolida como referente en la fabricación de sustratos libres de componentes artificiales

Costiña Orgánica cierra el círculo en el sector forestal. La empresa, que forma parte del grupo maderero Costiña, que factura más de siete millones de euros y tiene su sede en Alfoz, se consolida como uno de los referentes gallegos en la fabricación de sustratos. La compañía transforma la corteza de pino para lograr sustratos orgánicos vegetales libres de todo tipo de semillas, hongos o bacterias.

La compañía ha apostado por aportar valor añadido a sus productos para diferenciarse de la competencia. Y es que a diferencia del resto de sustratos vegetales, los de Costiña Orgánica permiten un mejor anclaje de las raíces de las plantas y mejoran las propiedades del suelo (entre ellas, su nivel de PH), haciéndolo más propicio para, por ejemplo, el cultivo de las codiciadas trufas.

La compañía apuesta por este tipo de sustratos que están libres de componentes artificiales y que elabora a partir de la propia corteza de los pinos a los que da un doble aprovechamiento. Y es que el resto del tronco de estos árboles (ya sin corteza) son comercializados por el grupo Costiña orientado, fundamentalmente, para su aplicación como pellets en calderas de biomasa.

Jardines verticales y cubiertas vegetales

En total, ya son más de 150.000 metros cúbicos de sustrato orgánico las que Costiña ha elaborado en sus casi 20 años de experiencia. Con esta medida se han logrado fijar un total de 161.000 toneladas métricas de CO2, contribuyendo así a reducir la huella de carbono y afianzando su apuesta por la sostenibilidad de una compañía que también tiene entre manos otros proyectos para rebajar la contaminación en las grandes urbes.

Y es que entre sus línea de negocio se encuentran también las denominadas cubiertas vegetales. Se trata de tejados cubiertos de plantas y hierbas que servirían “de sumidero para las actuales emisiones de CO2 de vehículos y maquinaria”, aseguran desde Costiña Orgánica, que también emplea Sphagnum y fibras de coco como sustrato para los jardines verticales, que bien sirven para ornamentar fachadas exteriores como para crear pantallas de vida entre diferentes áreas.

Pero, además de los sustratos orgánicos, la compañía también emplea la corteza de pino para otras funciones. Una de ellas es la astilla que criba para formar superficies capaces de absorber impactos en lugares como, por ejemplo, los parques infantiles. Otra aplicación es para los denominados biofiltros. Con ellos se logran reducir los olores de las emisiones de gaseosas, ya que las partículas contaminantes son degradadas por unos microorganismos adheridos a un material de relleno.

Un artículo de Economía Digital Galicia

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