Marcha de los trabajadores de A Coruña contra el cierre de la planta de Alcoa y pidiendo una solución al problema energético
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Hierros Añón y Aluminos Cortizo aseguran no estar interesados en las plantas que quiere cerrar Alcoa y para las que el Gobierno busca comprador

Economía Digital Galicia

Marcha de los trabajadores de A Coruña contra el cierre de la planta de Alcoa y pidiendo una solución al problema energético

03 de noviembre de 2018 (05:00 CET)

Solo un puñado de empresas del sector en Galicia tiene tamaño y músculo financiero suficiente para aspirar a las plantas que la multinacional Alcoa quiere cerrar en A Coruña y Avilés. Y la mayoría descarta hacerlo. Es el caso Hierros Añón, el grupo siderúrgico del empresario de A Laracha, Manuel Añón; y de Aluminios Cortizo, la empresa fundada por José Manuel Cortizo Soñora con base en Padrón.

Ambas compañías se desvinculan de los candidatos a ocupar las factorías después de que el presidente de los empresarios coruñeses, Antonio Fontenla, apuntara en declaraciones a Radio Galega que había un inversor gallego interesado en adquirir las plantas, aunque sin concretar su identidad. También después de que los trabajadores reconocieron su “cansancio” respecto a los rumores sobre un posible comprador que evitase el ERE extintivo que pesa sobre casi 700 empleados.

Hierros Añón. Por la cabeza de Manuel Añón, el empresario que vendió su siderúrgica a Celsa y se hizo sitio en la lista Forbes, no pasa entrar en negociaciones con Alcoa. Así lo confirman fuentes de la compañía, que rechazan cualquier tipo de interés en las plantas. El grupo compró a comienzos de 2017 la división española de la firma alemana Klockner, reforzando su posición en la distribución de hierro, acero y aluminio. La consolidación de esta operación, así como el futuro de siderúrgica brasileña Silat en un mercado convulso, tanto en lo político como en lo económico, centra ahora los esfuerzos de la compañía, que también tiene pendiente el desarrollo de un centro comercial en Oleiros (A Coruña).

Aluminos Cortizo. “En absoluto estamos interesados. No es nuestro perfil de negocio”, aseguran fuentes de la compañía de José Manuel Cortizo Soñora, quien desde Padrón ha forjado un pequeño imperio del aluminio, con nueve centros de producción, presencia en 60 países y más de 550 millones de facturación. Cortizo, como explican en la empresa, ya cierra el ciclo productivo, pues cuenta con dos fundiciones en Asturias y Padrón con una capacidad de 43.000 toneladas. A pesar de la fuerte expansión que ha protagonizado en los últimos años, el grupo descarta pujar por las fábricas de Alcoa.

Megasa y Alibérico

Si de liquidez se trata, Megasa es otra de las compañías con capacidad financiera y de distribución para poder optar a las plantas. La familia Freire, siempre esquiva con los medios de comunicación, adquirió en 2016 la planta siderúrgica de ArcelorMittal en Zaragoza mientras reducía producción en Narón, entre otros motivos, por los precios de la energía que sacaban de rentabilidad a la fábrica. Fuentes del sector consideraban este viernes muy improbable que Megasa tuviera interés en las plantas de Alcoa.

El único candidato con vínculos gallegos del que hayan trascendido contactos con el Gobierno ha sido Alibérico, el grupo de Clemente González Soler. La compañía engloba unas 40 filiales y una veintena de factorías repartidas entre España, Francia, Marruecos, Australia y Estados Unidos, que conforman un negocio fuertemente diversificado que va de los envases a las plantas solares, pasando por el lacado de chapas y bobinas.

Los trabajadores piden garantías

Los continuos mensajes sobre la posible llegada de un inversor que insufle nueva vida a las plantas de Alcoa no consuelan a los trabajadores, que consideran que “los rumores no favorecen para nada” encontrar una solución. El presidente del comité de empresa de la planta de A Coruña, Juan Carlos López Corbacho, pidió “hablar con papeles” sobre posibles compradores.

Del mismo modo, volvió a situar como prioritario frenar el expediente de regulación de empleo, una condición imprescindible para poder entablar un diálogo con la dirección de Alcoa para buscar una solución. La plantilla ya recurrió a la justicia europea los despidos por defecto de forma en la presentación del ERE y pide al Gobierno que “se pronuncie” al respecto.

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