Manuel Añón en la puesta de largo de Siderúrgica Latinoamericana (Silat) en Brasil

Añón convierte un negocio en pérdidas en el más importante del grupo

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Comercial de Laminados, que Añón compró a Kloeckner hace un año, dispara su facturación en contraste con las dificultades de la nueva siderúrgica de Brasil

en A Coruña, 06 de abril de 2018 (05:00 CET)

Manuel Añón ha encontrado en España la manera de compensar el frenazo de la economía brasileña, donde realizó un importante esfuerzo inversor para levantar Siderúrgica Latinoamericana, un complejo de gran tamaño en el estado de Ceará. El empresario de A Laracha empezó su construcción en 2013, cuando Brasil era el referente de los países emergentes y tenía en el horizonte el Mundial de Fútbol y las Olimpiadas de Río.

Ahora es tan difícil encontrar un empresario satisfecho en el país carioca como lo era encontrarlo en España en 2013. Ante el frenazo de Brasil, que ya en 2015 entró en recesión, Añón encontró en España oportunidades de inversión. A comienzos de 2017 adquirió la división española del grupo germano Kloeckner, la antigua Comercial de Laminados, con una red de 24 delegaciones enfocadas a la distribución siderúrgica y dos centros productivos. Un años después se ha convertido en el mayor negocio del grupo.

Inyección de 35 millones

Aunque las cifras no están todavía cerradas, la empresa podría situarse en los 180 millones de facturación en el pasado ejercicio, lo que equivaldría a elevar en un 50% la cifra de negocio que comunicó Kloeckner para el curso de 2016, 120 millones. El grupo consolidado – Comercial de Laminados adquirió numerosas empresas durante su trayectoria como Hierros Ebro, Aesga o Hierros Turia-- podría situarse entre los 220 y los 240 millones, según explicaron fuentes de Hierros Añón.

El crecimiento del negocio y el ensanchamiento de la cuota de mercado vino acompañado de un “cambio considerable en la estrategia” de la empresa y del aprovechamiento de las sinergias con el conglomerado de Añón, que opera en España con Gallega de Mallas (mallazo y armaduras), con Silat (corrugado) en Brasil y con Laminoirs de Landes (chapa gruesa) en Francia.

Cuando la compañía gallega compró la empresa, con unos 350 trabajadores, venía arrastrando pérdidas en las que incurrió durante la recesión en España. Comercial de Laminados, en concreto, perdía 840.000 euros en 2016 y más de siete millones en 2015, según reflejan su memoria individual del ejercicio. Añón inyectó 32 millones a través de un crédito a la empresa para dotar de liquidez a todas las filiales.

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