Alvariño: ¿a la tercera va la vencida?

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El empresario llega a las elecciones a la patronal gallega asegurando que tiene la mayoría bien atada

Fernández Alvariño

23 de julio de 2013 (01:10 CET)

Dicen sus afines que Fernández Alvariño será el próximo presidente de la patronal gallega, después de una década al frente de la Confederación de Empresarios de Pontevedra. Dicen que sus cuentas no fallarán en este tercer intento. Con candidato alternativo o sin él, ya que tiene “aseguradas” la mayoría de las papeletas.

Si sus previsiones se cumplen Alvariño llegará a una CEG que lleva doce años presidida por Antonio Fontenla Ramil, el adversario al que trató sin éxito de vencer en las urnas hace cuatro años.

La CEG después de Fontenla

¿Cómo será Alvariño como presidente de la patronal? ¿Cómo abordará su mandato tras los años de Fontenla? El pontevedrés y el coruñés son muy distintos entre sí, aunque también guardan puntos de convergencia.

En los últimos años Fontenla ha sufrido varios reveses en sus negocios, el más significativo la quiebra de Construcciones Fontenla al no poder hacer frente a un pasivo de 40 millones de euros. Alvariño no se ha referido nunca a ellos, pero sí ha manifestado en alguna ocasión que, si bien “ningún empresario está libre” de una situación semejante, un alto representante de la patronal debe tener sus empresas saneadas.

Alvariño, por lo menos por el momento, semeja un empresario próspero. Consejero delegado y presidente del Grupo Alvariño Inversiones, su empresa comenzó a funcionar en la década de los cincuenta. Actualmente, está formada por ocho multisectoriales: Carfer, Fercom, Riescontrol, Alfer, Serinfer, Voltfer, Troncalgestión, Troncalva, Démesix y Cíes Solar. Negocios multimarca de automóviles, seguros, desarrollos informáticos, energías fotovoltáicas, inmobiliarias... Alvariño toca todos los palos. Dentro de su curriculum también destaca el hecho de ser uno de los fundadores del Club Financiero de Vigo y abogado desde 1976.

Polémicas declaraciones

A Fontenla los negocios alejados de su cargo institucional no le van tan bien como quisiera pero, no obstante, como presidente de la CEG, en pocas ocasiones acostumbra a realizar declaraciones polémicas. A Alvariño le pasa lo contrario.

Su éxito empresarial no lo libra de hacer manifestaciones que, en ocasiones, suelen generar cierto revuelo. La última fue destacar el, a su juicio, “enorme sacrificio” de Manuel Fernández de Sousa al dimitir como presidente de Pescanova, aún a pesar de tener una imputación sobre sus espaldas y que los informes de la auditora KPMG apunten hacia su figura como uno de los responsables de la situación de la multinacional. “Alabo la personalidad de una persona que ha formado parte de la empresa y que, por el bien de ella diga: me aparto y que siga el desarrollo normal, pero sigo estando en el consejo”, aseguró. Para bien o para mal Alvariño suele decir siempre lo que piensa.

Son muchos los que recuerdan cuando en 2011 insinuó que salvaría a NCG de la crisis en la que ya estaba inmersa. Él y un grupo de empresarios estaban dispuestos, dijeron, a comprar hasta 2.000 millones de acciones de la entidad.

Empresarios y alcaldes

Si hubiera que buscar, sin embargo, puntos comunes entre Fontenla y Alvariño uno de ellos sería su especial relación con sus respectivos alcaldes. El coruñés y Carlos Negreira no atraviesan su mejor momento, mientras que las desavenencias entre el regidor olívico y el pontevedrés tampoco son nuevas.

El pasado año, el empresario le afeó al socialista que participase en la manifestación de la huelga general. La recomendación le valió que Abel Caballero lo calificase de “falangista”.

Menos presidencialismo y más unión

No obstante, en la década que lleva al frente de la patronal pontevedresa, los afines a Alvariño prefieren no quedarse con sus salidas de tono, sino con su visión para los negocios y la capacidad “de saber rodearse bien y hacer equipos”.

Precisamente eso es lo que defiende en su candidatura. “Menos presidencialismo y más unión empresarial”, pregona, a pesar de que Fontenla cree que tendrá el efecto contrario.

Sea como fuere, Alvariño ha jugado bien sus cartas como candidato en esta tercera acometida a la presidencia de la CEG. Habrá que ver, no obstante, como se maneja como líder de los empresarios gallegos si, efectivamente, se cumplen sus pronósticos.
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