Alcoa sitúa a la planta de Lugo como la tercera más rentable del grupo

stop

El gasoducto de A Mariña, puesto en marcha por Gas Natural Fenosa, ha permitido a la fábrica de alúmina reducir costes y regresar a beneficios

Foto de archivo de una marcha de trabajadores de Alcoa en A Coruña

en A Coruña, 20 de marzo de 2015 (23:43 CET)

A Alcoa parece que siempre se le rompe algo en Galicia. La multinacional del aluminio amenazó ya hace años con cerrar plantas en aquellos territorios que no tuviesen ni un marco energético estable ni una electricidad barata. España no ha hecho gala de ninguna de las dos virtudes en los últimos años y, curso tras curso, el cierre pende sobre las cabezas de los trabajadores gallegos. Pero esta vez, a las instalaciones del gigante norteamericano han llegado buenas noticias.

La fábrica de alúmina en San Ciprián (Lugo) ha revivido, suma dos meses aportando beneficios y se ha colocado como lo tercera planta del grupo donde más rentable sale producir, ya que los costes se han reducido extraordinariamente. Así se lo transmitió a los trabajadores la dirección de Alcoa, compañía que suma más de 200 instalaciones por todo el mundo, de las que cerca de una treintena se dedican a la alúmina.

El gasoducto milagroso

El complejo industrial de San Ciprián es el más grande que tiene Alcoa en España, compuesto por el centro de producción de aluminio y el de alúmina. El sostén del conjunto había sido tradicionalmente el aluminio, el que permitía a las instalaciones acabar en beneficios ejercicio tras ejercicio. Por ello, es tan significativa la buena evolución de la planta vecina, con solo dos por delante donde se produce más barato, probablemente las australianas, aunque Alcoa no especifica hasta ese punto.

El motivo de este cambio brusco en un centro que estuvo cerca de la reestructuración en varias ocasiones hay que encontrarlo en una nueva infraestructura. Gas Natural Fenosa puso en marcha en enero el gasoducto de A Mariña, de 65 kilómetros de longitud, que permite abastecer con gas a la planta de la multinacional. Antes operaba con fuel, y aunque tenía costes más reducidos que la planta de aluminio, el tipo de carburante, bajo en azufre para cumplir con las exigencias medioambientales, encarecía mucho el proceso.

Cambio de papeles

Con la puesta en servicio del gasoducto, una inversión de 30 millones de euros, se estimaba que los costes para Alcoa se podrían reducir hasta un 30%. A tenor de los resultados que está obteniendo la planta, el remedio que reclamaba la compañía está funcionando.

Preocupa más, para culminar la paradoja, el centro de producción de aluminio. En la última subasta eléctrica la compañía logró tres de los cuatro bloques de 90 megavatios que requirió para el complejo de Lugo, con la consiguiente reducción en las compensaciones económicas. Aunque seguramente impactará en los resultados, no se prevé que el centro entre en pérdidas al acabar el curso, informa el comité de empresa.

Recortes

Pero en Alcoa nunca va todo bien. No del todo. La compañía anunció que recortaría producción a lo largo de 2015. En concreto, recortaría en 500.000 toneladas en el área de aluminio y 2,5 millones de toneladas en la de alúmina. Está por ver si afecta este estrechamiento a las plantas de Lugo o A Coruña, donde suma cerca de 2.000 trabajadores.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad