Alcoa se enroca y amenaza con vender o cerrar la planta de A Coruña

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La dirección de la compañía desquicia a los trabajadores condicionando el futuro de la fábrica a la próxima subasta eléctrica

Rosa García, presidenta de Alcoa en España, y protesta de trabajadores en A Coruña

en A Coruña, 30 de mayo de 2015 (04:52 CET)

Hace seis meses, sobre la planta de Alcoa en A Coruña pesaba un ERE y la amenaza del cierre de las intalaciones si la compañía no conseguía una tarifa eléctrica competitiva, que dependía exclusivamente de la subasta de interrumpibilidad. Los trabajadores se movilizaron entonces y siguieron después de que pasara el peligro, cuando Alcoa logró los bloques que aseguraron la continuidad hasta 2016, para demandar un cambio en el modelo de la subasta energética en favor de un marco más estable que les evitase estar en la cuerda floja año tras año.

Pese a ello, la situación es calcada a la que se vivió entonces. La presidenta de Alcoa en España, la gallega Rosa García Piñeiro, visitó las intalaciones y se reunió con los comités de empresa de San Cibrao y Avilés primero, y este viernes, también con el de A Coruña. El mensaje que transmitió en un tenso encuentro, según relatan los sindicatos, es que la planta se puede cerrar, se puede vender o puede sufrir recortes en su producción. Todo está a expensas de lo que suceda en la subasta de interrumpibilidad que se celebrará, si no hay un nuevo cambio de fecha, en julio.

Otra vez a esperar la subasta

Explican en Comisiones Obreras, donde no ocultan su irritación ante las reiteradas amenazas de cierre, que son Avilés y A Coruña los centros con mayor riesgo, y que, aunque las instalaciones lucenses de San Cibrao no se libran de la incertidumbre, sobre todo por el problema de la factura elécrica, están un peldaño por encima en cuanto a rentabilidad y resultados.

El marco energético es el factor diferencial, pues los gastos de personal no varían demasiado en porcentaje entre las plantas de la multinacional en el mundo –en torno al 7%-- y el material tiene el mismo coste para todas. Sin embargo, España compite con países con un modelo eléctrico más estable y previsible a largo plazo, mientras que las subastas de interrumpibilidad por un año, como será la próxima, apenas permiten a la empresa plantearse el futuro y las inversiones a largo plazo. Al menos eso aseguran.

Los centros españoles, en segunda división

Por esto motivo, los centros de A Coruña, Lugo y Avilés están englobados en lo que Alcoa denomina grupo 'B'. En el 'A' estarían las plantas más rentables y en el 'B' las que se encuentran por debajo de un determinado umbral de rentabilidad. Esto hace que también estén entre las candidatas a sufrir el recorte de producción que está estudiando la compañía para este año, 500.000 toneladas de su capacidad de fundición y 2,8 millones de toneladas en la de refinación. La dirección en España de la multinacional no aclaró más. Se limitó a transmitir que la amenaza existe, que no hay decisiones tomadas y que está a la espera de competir en la subasta eléctrica.

Irritación en los sindicatos

Los sindicatos han reaccionado de dos maneras ante el encuentro. Por un lado, llevan tiempo reclamando que se sustituya el mecanismo de subasta de interrumpibilidad, una compensación para los grandes consumidores de energía a cambio de desengancharse de la red en momentos de exceso de demanda eléctrica, por un modelo más estable.

Pero también hay indignación. Algunos incluso afirman que Alcoa ha traído material de otras plantas a Galicia para cubrirse en caso de un cierre o venta de la fábrica de A Coruña. Es decir, que si clausuran las instalaciones, puedan mantener los clientes con producto de otras fábricas. Son los menos los que piensan en este bliendaje. Pero sí que coinciden muchos en demandar a la compañía un plan industrial y de inversiones para las fábricas españolas. Sostienen que se limitan a amenazar con cierres en lugar de plantear al Gobierno un modelo de desarrollo en caso de una política energética más estable, algo similar a lo que hizo Ence en Galicia, salvando las distancias.

Lo cierto es que una vez más, solo seis meses después, sobre la fábrica gallega pende la misma amenaza de cierre de siempre. Y otra vez está condicionada a la subasta de interrumpibilidad.

Alcoa se deja más de 50 millones al año en electricidad en sus fábricas, lo que supone más del 40% de sus gastos.

 

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