Protesta de los trabajadores frente a la planta de Alcoa en San Cibrao (Lugo) / Eliseo Trigo (EFE)

Alcoa reduce producción en Lugo por la crisis del Covid-19

La multinacional renuncia temporalmente a reactivar las cubas de la que llegan al final de su vida útil, lo que recortará un 1% de capacidad al mes

Alcoa empieza a tomar medidas serias por el impacto del coronavirus en el mercado del aluminio, que se está traduciendo en una menor demanda de producto y en una fuerte caída de precios. La multinacional, que en la presentación de resultados del primer trimestre anunció el cierre de Intalco, una de sus instalaciones en Washington, comunicó este jueves a la plantilla de San Cibrao que recortará levemente la producción.

La planta lucense es la única que está fabricando actualmente aluminio primario en España, después de las ventas de las factorías de A Coruña y Avilés. La dirección comunicó al comité de empresa que no renovará las cubas que llegan al final de su vida útil. Será una medida temporal, a la espera de que el mercado mejore y los efectos del Covid-19 remitan, pero supondrá un recorte del 1% al mes durante el tiempo que se mantenga, según estiman en la compañía.

La caída de los precios, el factor clave

La planta de aluminio de San Cibrao, donde también hay una factoría de alúmina, tiene actualmente unas 474 cubas activas. Una vez que llegan al final de su vida útil, se paran y se reconstruyen en una operación que se denomina “rebrascar”. Esto es lo que Alcoa ha decidido dejar de hacer.

El factor más importante que influye en la posición de la compañía es la bajada de precios del aluminio. La tonelada ha caído por debajo de los 1.500 dólares en el London Metal Exchange (LME), acumulando un 20% de retroceso en lo que va de año.

Alcoa recorta producción

En la presentación de resultados, el primer ejecutivo de Alcoa, Roy Harvey, anunció nuevas ventas de activos no esenciales para reducir costes de producción y plantilla para hacer frente a “ciclos descendentes” y “fortalecer” la empresa. El deterioro del mercado añade incertidumbre a la plantilla de la factoría lucense, que sigue pendiente, al igual que Alcoa, de la regulación de los costes eléctricos por parte del Gobierno a través del prometido estatuto del consumidor electrointensivo.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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