Cien trabajadores de Alcoa protestan frente a la Xunta. Imagen: EDG

Alcoa exigirá conocer la solvencia de sus posibles compradores

El proceso de venta llega a su primera meta volante con varios candidatos interesados a los que Alcoa exigirá un proyecto viable y solvencia para ejecutarlo

Este viernes el proceso de venta de las plantas de Alcoa en A Coruña y Avilés cruzó su primera meta volante. El calendario que trasladó la multinacional a las distintas administraciones fijaba el 15 de marzo como fecha orientativa para que el Ministerio de Industria trasladase a la compañía el interés de potenciales compradores.

Según las fuentes consultadas, hay más de un candidato interesado, al menos, por conocer los detalles de las plantas. Esto no significa que se haya presentado oferta alguna, pues parece difícil que se alcance ese hito antes de que el Gobierno aclare cuál va ser el marco eléctrico en el que operen las industrias con la puesta en marcha del Estatuto del Consumidor Electrointensivo, que debería salir a consulta pública de manera inminente.

Alcoa fiscalizará a los posibles compradores

Las condiciones acordadas para aceptar a los posibles candidatos tienen dos premisas fundamentales: encontrar una solución para las dos plantas, A Coruña y Avilés, y para la totalidad de la plantilla. En consecuencia, también se exigirá a los candidatos un proyecto viable y capacidad financiera para desarrollarlo.

En este proceso será Alcoa, la dueña de las factorías, quien tenga la última palabra y quien lidere las conversaciones con los posibles compradores. Aunque el calendario fijado es “flexible”, según indican las mismas fuentes, a partir de la próxima semana podría iniciarse el diálogo entre la multinacional y los candidatos.

Alcoa se reserva la posibilidad de evaluar la solvencia de las empresas o fondos interesados en sus plantas, en una especie de due diligence a la inversa en la que el que vende fiscaliza al comprador. Fuentes conocedoras de las negociaciones dan por hecho que así lo hará, entre otros motivos, porque la aluminera se ha comprometido a entregar 20 millones al futuro inquilino de las factorías para arrancar las cubas de electrolisis. La multinacional repitió en diversas ocasiones que solo aceptaría un proyecto viable y un comprador que pudiera cumplir los compromisos con los trabajadores, así como garantizar la continuidad de la actividad.

Por otra parte, la situación de las plantas, con el elevado coste energético y las pérdidas acumuladas, tampoco aventura que a la mesa de la compañía lleguen grandes ofertas. Alcoa no ha establecido ningún precio mínimo.

El calendario no cuadra

Tras este periodo de intercambio de información, será a partir del 15 de abril cuando los candidatos puedan presentar ofertas no vinculantes. Este es uno de los motivos por los que la Xunta insiste día sí y día también en que el Gobierno explicite los detales del Estatuto del Consumidor Electrointensivo. La norma se aprobará como muy pronto el 26 de abril, en el último Consejo de Ministros antes de las elecciones. Las fechas no encajan, pues el día marcado por Alcoa para las ofertas es anterior a que los posibles compradores conozcan el marco eléctrico en el que operarían.

El proceso debe resolverse antes del 31 de junio, cuando se ejecutarían los alrededor de 300 despidos que supone dejar a las factorías funcionando solamente con la fundición para liberarse de la mayor parte del coste eléctrico.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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