Planta de Alcoa en San Cibrao (Lugo)

Alcoa continúa cerrando plantas de aluminio

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La multinacional anuncia el cierre de su complejo industrial en Texas y la venta de una factoría en Italia

en A Coruña, 22 de diciembre de 2017 (14:43 CET)

Alcoa continúa realizando ajustes en su red de producción. A esta tarea destinó un enorme esfuerzo durante los ejercicios 2015 y 2016, cuando recortó en dos millones de toneladas su capacidad de producción. Tras la segregación entre los negocios de aluminio primario y el de mayor valor añadido, Arconic, la evolución fue más estable, pero los recortes continuaron.

De hecho, la compañía acaba de anunciar el cierre de su complejo industrial en Rockdale (Texas), compuesto por dos fundiciones y una planta de polvo de aluminio, además de varios edificios asociados a los centros de producción.  Las instalaciones estaban ya bajo mínimos, en un proceso de reducción de actividad que comenzó en 2008. Ahora, Alcoa decide poner a la venta los terrenos y demoler el complejo.

Alcoa puso en marcha este año una revisión de activos que preveía desinversiones en aquellos que no considerara rentables

La multinacional también ha anunciado su salida de la planta de aluminio de Portovesme, en Italia. Lo hará mediante un acuerdo con el Gobierno italiano que incluye compensaciones relacionadas con la tarifa energética y un proyecto de saneamiento de aguas subterráneas, según indicó Alcoa en un comunicado.

La compañía estima un coste próximo a los 50 millones de dólares durante los próximos cinco años para cada una de las plantas. Según las estimaciones, el ebitda ajustado del grupo mejorará en 3 millones de dólares una vez finalizado el desmantelamiento de Rockdale en 2022 y de 4 millones por la desinversión en Italia.

Menores primas por interrumpibilidad

Alcoa explica que la revisión estratégica de activos anunciada a comienzos de este año concluyó que ambos complejos “tienen perspectivas económicas limitadas”. En España, la empresa opera las plantas de A Coruña, Avilés y San Cibrao (Lugo), para las que ha conseguido insuficientes primas de interrumpibilidad, los incentivos que ofrece el Gobierno a los grandes consumidores energéticos por desconectarse de la red en momentos de exceso de demanda.

La multinacional, que ya puso en venta el año pasado los centros españoles, prevé analizar ahora el impacto que tendrá en sus operaciones en España los menores incentivos obtenidos. En cinco meses, el Gobierno prevé realizar una nueva subasta eléctrica con un nuevo sistema del que, hasta la fecha, se desconocen los detalles. 

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