Un grupo de trabajadores de la empresa de Alcoa en A Coruña durante la concentración convocada tras el anuncio del cierre de la empresa / Cabalar (EFE)
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Los directivos de Alcoa veían un prometedor futuro para la planta hace cuatro meses y preveían que alcanzase "la plena capacidad productiva a medio plazo"

X.R.M.

Un grupo de trabajadores de la empresa de Alcoa en A Coruña durante la concentración convocada tras el anuncio del cierre de la empresa / Cabalar (EFE)

en A Coruña, 18 de octubre de 2018 (05:00 CET)

Muerte súbita para Alcoa en A Coruña. La multinacional anuncia el cierre de la planta coruñesa, siempre en el aire debido al precio de la energía, a causas más genéricas esta vez, que tienen que ver con su competitividad. Sin embargo, el grupo norteamericano decide echar el cierre a la fábrica coruñesa cuando menos dinero pierde y más aluminio produce y vende. Así lo asegura la compañía, que hace solamente cuatro meses, en mayo, veía un prometedor futuro para la fábrica de A Grela e incluso contaba con "alcanzar la plena capacidad productiva a medio plazo".

Los argumentos de Alcoa para explicar la evolución de su planta coruñesa en el último año, finalizado en diciembre de 2017, envuelven de sinsentido la decisión comunicada este miércoles a la plantilla. El pasado mes de mayo, su administrador único, el ejecutivo del grupo Kai-Rune Heggland, apenas veía riesgos en el horizonte inmediato de la compañía más allá de los precios de la energía, lo que da idea de lo repentino de la decisión tomada por el grupo con base en Pittsburgh (Pennsylvania).

Más ingresos y menos pérdidas

Kai-Rune Heggland firmaba el pasado 30 de mayo un balance, memoria y cuenta de resultados de Alcoa Inespal Coruña SL, que así se denomina la filial que controla la planta, en las que se recogen unas pérdidas de 9,4 millones de euros en el ejercicio de 2017, frente a unos números rojos de algo más de 14 millones el año precedente. Es decir, logró contener en cierta medida la sangría de los resultados negativos. Sus ingresos están al alza. Si la factoría coruñesa había ingresado unos 92,5 millones de euros en 2016, el año pasado sus ventas se elevaron a 129 millones. Todos estos datos figuran en las cuentas depositadas en el Registro Mercantil por la compañía.

Los directivos de Alcoa A Coruña eran contundentes hace apenas cuatro meses. "La sociedad", aseguraban,  "cuenta con el apoyo del Grupo Alcoa para alcanzar la plena capacidad productiva en el medio plazo". Además, advertían que "a fecha de formulación de las cuentas (es decir, en diciembre de 2017) el patrimonio de la sociedad se encuentra saneado y el fondo de maniobra es positivo".

Alcoa Inespal Coruña SL tiene por objeto social la fabricación de aluminio electrolítico. La compañía gestiona las ventas a terceros a través de Aluminio Español, otra filial del Grupo Alcoa. Desde el punto de vista operativo, Alcoa Inespal Coruña está organizada en un área de negocio, dedicada a la fabricación y venta de aluminio primario, en sus estados puro y aleado.

Más producción prevista

La evolución de las ventas y las previsiones de producción de la compañía para este año siguen un hilo argumental bien distinto al mensaje que lleva implícito el cierre de la fábrica. La producción comercial obtenida por Alcoa Inespal Coruña hasta octubre de 2017 fue de 64.766 toneladas (52.944 toneladas en 2016). Y las ventas totales en 2017 fueron 64.382 toneladas (52.901 toneladas en 2016).

Para este año, más producción, según detalla en su memoria. La previsión apuntaba en mayo a una producción comercial estimada para el 2018 de 66.780 toneladas, siendo el volumen de ventas estimado para este año de 66.943 toneladas en la fábrica. Es decir, el plan era crecer hace cuatro meses. Y, además, como aseguraba la compañía, "no se prevén riesgos significativos que afecten al sector en el que opera la sociedad durante el próximo ejercicio". Es decir, camino despejado. Hasta este miércoles, cuando se anunciaba el cierre a sus más de 350 empleados.

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