Aena expulsa a la competencia con las tarifas para aparcar en el aeropuerto de Barcelona

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SITUACIÓN DE MONOPOLIO TÁCITO

Entrada a la T1 del aeropuerto de Barcelona-El Prat

en Barcelona, 30 de enero de 2015 (21:53 CET)

Las tarifas de aparcamiento son una de las principales fuentes de ingresos del aeropuerto de Barcelona-El Prat, el segundo en traslado de pasajeros (37,5 millones de personas en 2014) en España por detrás de Madrid-Barajas. El impacto exacto de esta actividad en sus resultados de explotación no es de dominio público, aunque fuentes conocedoras de la facturación de la infraestructura señalan que es "considerable". Su situación de monopolio tácito le permite concesionar los servicios a unos precios en los que expulsa a sus competidores.

La principal arma que tiene Aena es que en la capital catalana no existe una alternativa de transporte público práctico para acceder a El Prat. Los trenes lanzadera de Renfe llegan a la T2, la terminal con menos tráfico en la que vuelan las denominadas compañías low cost. Además, las quejas de la frecuencia de los convoys y de que la estación no está especialmente cerca de la terminal se repiten entre quienes usan este servicio.

Metro en enero de 2016


La alternativa planificada es la Línea 9 del Metro, que llegará a la T1. El proyecto se diseñó y empezó a construir en el último Gobierno tripartito de José Montilla (PSC). Cinco años después, la construcción ha avanzado pero no ha concluido. La crisis y la falta de fondos de la Generalitat ha dilatado los plazos. Ahora, sin no aparece ninguna contingencia, el metro llegará a la terminal en enero de 2016. La banca ha adelantado 185 millones para el proyecto y lo ha sacado del letargo de los últimos ejercicios.

También existe un autobús que cubre el trayecto desde el centro de Barcelona hasta el aeropuerto por cinco euros. Su trayecto es directo, sin las paradas de la línea regular de la capital catalana. Su uso es frecuente, aunque tampoco significa una alternativa real para quienes quieren llegar a El Prat desde poblaciones de fuera de la capital catalana.

50 euros por un fin de semana


Si alguien deja este sábado por la mañana su vehículo en el aparcamiento general de la T1 y lo recoge el domingo a última hora de la tarde, deberá desembolsar 41,90 euro a su vuelta. La misma tarifa que se aplica en la T2.

Aena no facilita descuentos de ningún tipo. No necesita hacer ninguna estrategia de márketing para que se use el servicio. Es el único aparcamiento que existe que permite llegar al mostrador de la aerolínea en dos minutos. Cualquier otra alternativa implica añadir como mínimo 15 minutos más para llegar desde el lugar en el que se estaciona el vehículo hasta el mostrador. Con un autobús lanzadera cuyos horarios añaden más tiempo en el desplazamiento.

Aparcamientos de los alrededores


El gestor del aeropuerto de El Prat ofrece una tarifa de 26 euros por el mismo periodo si se usa el denominado parking de larga distancia. Es igualmente de propiedad de Aena, aunque está concesionado, y se debe reservar con antelación para obtener el descuento. Si no, el usuario elevará el precio del tiket hasta los 31,70 euros.

Las ofertas de otros operadores como Aparca&Go o T3 del grupo Tradisa. Las operadoras cobran 17,90 y 15,90 euros, respectivamente, por el mismo servicio. Ambos grupos se han visto forzados a replantear su oferta y a externalizar parte de ella para conseguir ser competitivo. Y han tenido que pelar para equipararse con las condiciones que Aena ofrece en su aparcamiento de larga distancia.

Expediente de competencia


Los gestores de Aparca&Go denunciaron al ente público ante el regulador de la competencia en Cataluña, la Autoridad Catalana de la Competencia (ACCO), en 2010 por prácticas restrictivas. El organismo abrió un expediente sancionador porque las tarifas que aplicaba Cintra, la empresa que mantiene un contracto con Aena, son "muy inferiores a las legalmente exigibles", según la denuncia.

No era el único reproche en el documento. El grupo también se quejó de que el aparcamiento público estaba en una zona mejor situada, disfrutaba de señalización oficial y estaba más próxima a las terminales. Condiciones difíciles de igualar por una empresa privada.

El organismo de la competencia impuso a Aena en junio de 2011 una sanción de 1,4 millones de euros, ya que consideró que estaba probada su abuso de posición dominante. El problema, según los operarios del sector, es que el escenario no ha cambiado de forma sustancial en los últimos cuatro años.

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