Adolfo Domínguez y Textil Lonia: dos formas de negocio y una familia

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La firma del modisto ourensano cerró el 2011 con 9 millones de pérdida, mientras que la empresa de sus hermanos consigue beneficios

Adolfo Domínguez

27 de julio de 2012 (21:20 CET)

La firma textil de Adolfo Domínguez no pasa por su mejor momento. El año pasado la compañía cerró el ejercicio con unos números rojos que sobrepasaron los nueve millones de euros. Sin embargo, las cosas parecen irle bastante mejor a Textil Lonia, la empresa que fundaron los hermanos de Domínguez tras romper con él y cuyos talleres en Ourense están ubicados a pocos minutos de los del modisto que puso hace décadas de moda la arruga.

Ambas empresas se mueven en el mismo segmento de mercado, sin embargo para muchos de los entendidos en el negocio de la moda, unos supieron apostar mejor que otros en los albores de la crisis.

Esta situación es advertida por los trabajadores de ambas empresas, que comparan la situación “relativamente calmada” que viven unos, con la intranquilidad de los otros.

El ERE de Adolfo Domínguez

“Adolfo Dominguez acaba de llevar a cabo un ERE a 50 personas en su planta de Ourense además de aplicar a toda su plantilla unos recortes salariales que llegan en algunos casos hasta el 15% del sueldo. Sin embargo, en Lonia, según indican desde el comité de empresa, la cosa no va mal. Están consiguiendo beneficios en sus resultados anuales, lo que en estos tiempos ya es bastante, y no hay despidos a la vista”, explica Etelvino Blanco, el líder comarcal del sindicato CIG, en Ourense.

Textil Lonia fue fundada en 1997 por los hermanos Jesús, Francisco Javier y Josefina Domínguez. Desde el principio fueron conscientes de la necesidad que tenían de buscarse una imagen y la encontraron en Purificación García. Unos años después consiguieron también hacerse con los derechos de confección de la marca Carolina Herrera.

Apostando desde el principio por el mercado exterior además del nacional, Textil Lonia creció imparable, aunque desde la discreción. Tan sólo una década después de su puesta en marcha, la firma ya contaba con casi 1.600 trabajadores y filiales en México, Estados Unidos y Portugal.

Discreción 'a lo Ortega'


Actualmente, también opera en puntos de Oriente Medio mediante la fórmula de la franquicia y está previsto en este año su asentamiento en Angola y Mozambique.

Aunque con sus claras diferencias en cuanto a números y expansión, sus directivos hacen gala de un hermetismo semejante al de Amancio Ortega, el fundador del gran imperio textil de Inditex.

Por su parte, Adolfo Domínguez, más allá de su faceta de empresario, se ha caracterizado en el pasado por su locuacidad a la hora de opinar sobre distintos aspectos. De hecho, en 2010 fue muy criticado por unas declaraciones en las que abogaba por "el despido libre, sin trabas administrativas ni judiciales".

"No creo en un sistema que permite que alguien se coja un año por depresión", llegó a afirmar, cosechando de inmediato un aluvión de críticas.

Diferencias y similitudes


En 2011 Textil Lonia superó los 300 millones de facturación y los 600 puntos de venta. Los conocedores del textil gallego creen que las ventajas que están consiguiendo esta firma con respecto a Adolfo Domínguez se basan fundamentalmente en dos pilares: Uno, la exportación; el otro, la modernidad.

“Adolfo Domínguez se ha quedado algo desfasado en un segmento muy complicado. Además, a pesar de todo, sigue vendiendo más ropa de hombre que en momentos de crisis, tiene menos salida que la de mujer. Lonia ha apostado desde el principio por el extranjero y tiene dos firmas buenas de mujer: Purificación García y, especialmente, Carolina Herrera”, comentan fuentes conocedoras de la empresa textil en Galicia.

Más allá de las diferencias, tanto Textil Lonia como Adolfo Domínguez guardan muchas coincidencias. “Resulta curioso, son dos empresas cuyas sedes están en Ourense y que están dirigidas por hermanos. Ambas tienen más o menos la misma plantilla. Una está en el polígono de San Cibrado das Viñas y otro en el polígono vecino de Pereiro de Aguiar”, relata Manuel Lores, sindicalista de CCOO en la rama del textil.

A pesar de las similitudes, por el momento, y hasta que el final de la crisis quizás los reencuentre, los negocios de la familia Domínguez discurren por caminos separados.
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