Adiós de Urgoiti a Pescanova

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Inminente salida del presidente después de que la banca le comunicase que no cuenta con él para la nueva etapa

Juan Manuel Urgoiti | EFE

21 de mayo de 2014 (00:48 CET)

Juan Manuel Urgoiti tiene las horas contadas en Pescanova. La débil posición en la que dejó al presidente la salida de Damm y Luxempart de la pesquera, solo ha empeorado a medida que la nueva hoja de ruta para reflotar la compañía tomaba forma. Hasta tal punto que este lunes estaba prevista su renuncia en la reunión del consejo de administración en Madrid. No se produjo, pero es inminente. Fuentes próximas al presidente aseguran que se producirá de inmediato, este mismo miércoles o mañana.

Aunque la salida parecía lógica, una mera cuestión de tiempo, desde el naufragio del proyecto de Damm en Pescanova, el grupo que lo impulsó a la presidencia con el objetivo de tejer puentes con el pool de acreedores y sacar adelante el convenio, lo cierto es que el presidente se marchará cabreado. La banca, que es en fondo y forma quien pilota la compañía, le ha comunicado que no cuenta con él para la nueva etapa. Y al ex presidente de Banco Gallego, que aventuraba más longevidad en el cargo, no le sentó bien la noticia.

La banca prepara su relevo


La falta de pudor de las entidades financieras, que perfilan desde hace tiempo su remplazo, no ayudó a la sensibilidad de Urgoiti, sin función y fuera de sitio desde semanas atrás, como informó este medio. La pelota lleva tiempo en su tejado. Según informan fuentes financieras, será el presidente quien tome la decisión de cuántos días alargará su mandato que, a priori, no serán demasiados.

La situación es cuando menos incómoda, ya que la banca que dirige el plan de futuro de Pescanova, los dueños (Sabadell, Pastor, NCG, Caixabank, Bankia, BBVA y UBI), buscan una nueva figura y algunos de los nombres ya se han puesto sobre la mesa, como el del consejero de Banco Pastor, Jacobo González-Robatto.

Más pasado que futuro


Todo empuja hacia la renuncia del también consejero independiente de Inditex desde 1993, y Urgoiti abrirá la puerta aunque de un portazo a su salida. Su trabajo en Pescanova, en una situación complicada, quedará marcado por la batalla entre el consorcio de Damm y Luxempart y la banca por cuadrar el convenio. Misión fallida.

Ahora el futuro de Pescanova está en manos de la banca, que remodelará el equipo de gestión de la compañía, con la posible incorporación de un consejero delegado, y ultima la constitución de un órgano de control para velar por el cumplimiento del convenio, la llamada Comisión de Vigilancia. En ninguno de esos espacios queda sitio para Urgoiti.
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