A Carceller le crecen los problemas

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El empresario lidia con la crisis de Pescanova, una imputación millonaria por presunta evasión fiscal y ahora, una multa de cuatro millones a Ebro Foods

El presidente de Damm, Demetrio Carceller | ED

29 de diciembre de 2013 (22:36 CET)

Demetrio Carceller, presidente de la cervecera Damm, vicepresidente de Ebro Foods y primer accionista de Pescanova ha tenido un año de todo menos tranquilo. En febrero comenzaron los problemas de la multinacional pesquera gallega y, desde el principio, se le atribuyó al empresario la intención de querer hacerse con el control del grupo. Luego vino el escándalo de su imputación por un delito fiscal cometido por su padre, por el que el juez Ruz le impuso una fianza de 117 millones de euros. Y ahora, en la última etapa del año, los problemas rondan alrededor de Ebro Foods. El Supremo ha condenado a la filial del grupo de los Carceller a pagar cuatro millones de euros por concertar precios.

La pasada semana, el Tribunal Supremo condenó a Ebro Foods a indemnizar con 4,1 millones de euros a 14 fabricantes de productos realizados con azúcar, entre ellos Nestlé, por la concentración de precios llevada a cabo con el resto de azucareras entre 1995 y 1996.

Reestructuración

El Alto Tribunal revocó así la sentencia absolutoria de la Audiencia Provincial de Madrid y acogió íntegramente la demanda que en día promovieron distintos fabricantes contra la antigua Ebro Puleva.

Pero, además de la sentencia, los Carceller están inmersos en la reestructuración de la propia Ebro Foods. Hace menos de dos semanas que anunciaron la venta de su negocio alemán de pasta, anotándose unas pérdidas de 6,5 millones de euros. La operación se cerró por un importe de 29 millones de euros, abonados por el grupo Newlat.

La compañía alimentaria alude al plan estratégico de Ebro para explicar la venta, dentro de un proceso que se concreta a través de la “concentración de esfuerzos” en aquellos negocios que generen “mayores ratios de rentabilidad”.

Negociaciones en Pescanova

Y mientras el empresario lidia por un lado con todos estos frentes, por otro debe negociar con la banca acreedora de Pescanova que rechaza de plano la propuesta del empresario aprobada por el consejo de administración de la pesquera y que servirá para que Damm se haga con el control del grupo gallego. Los acreedores financieros no ocultan su indignación por una propuesta de quita sobre la deuda de prácticamente el 90%.

Tomar las riendas de Pescanova también le supondrá al empresario otro importante desembolso. La propuesta de recapitalización que presentó Damm, acompañada por los fondos Luxempart, KKR y Ergon Capital Partners pasa por inyectar en la pesquera 250 millones.

Carceller es un empresario triunfador, pero sus negocios no dejan de estar envueltos siempre en un halo de polémica. La corporación petrolera Disa, a través de la que posee un 1,6% en Pescanova, también mantiene otra batalla judicial, en este caso derivada de las actas de inspección levantadas por la Agencia Tributaria.
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