2014: el 'annus horribilis' de Edgewater

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El grupo canadiense se aleja cada vez más de la posibilidad de retomar el proyecto de una explotación aurífera en Bergantiños

Protesta en contra de la mina de oro en Corcoesto

A Coruña, 07 de enero de 2015 (02:42 CET)

El recién acabado 2014 no ha sido un buen año para Edgewater, la canadiense dueña de la sociedad gallega Mineira de Corcoesto, que pretende poner en marcha una explotación aurífera en Cabana de Bergantiños. A finales de 2013, la Xunta de Galicia tumbó el proyecto al no tener garantías económicas y técnicas suficientes. A lo largo del pasado año, diversos indicadores parecen dejar claro que cada vez se le suman más problemas para poder llegar a perforar en la comunidad, algo de lo que se alegran los grupos contrarios a la mineria agresiva.

Edgewater inició el año con la negativa de la Xunta al proyecto de Corcoesto. Además, la sociedad que gestiona en Galicia acabó 2013, de nuevo, en números rojos de 378.000 euros, lo que alejaba aún más sus posibilidades de mostrar una imagen solvente ante el Ejecutivo autonómico.

Hay otro dato relevante y demoledor. La minera arrancó 2014 con un patrimonio neto de apenas 600.000 euros, tras reducirse en 400.000 euros. Además, sus fondos propios ascendían a 238.672 euos, cifra muy inferior a los 100 millones de euros que, estimaban, serían necesarios invertir en el proyecto gallego.

Corcoesto, la única opción

Ante la denegación de la licencia para explotar la antigua mina de Corcoesto, Edgewater decidió emprender una batalla legal contra su otrora valedora, la propia Xunta de Galicia. La compañía ya ha indicado que esta dispuesta a embarcarse en una batalla legal, al entender que el Gobierno autonómico tumbó las aspiraciones de la minera de forma "ilegal y antijurídica". Los canadienses se aferran, entre otras cuestiones, a que invirtió más de 20 millones de euros en realizar sondeos y estudios previos para su proyecto estractivo.

2014 ha sido año de movimientos 'estratégicos' por parte de la canadiense que no semejan del todo claros. Lo cierto es que, a pesar de que, de entrada, el proyecto de Corcoesto ha sido denegado por el Gobierno gallego, Edgewater se aferra a él más que nunca. Se debe a que es el único al que puede acceder en estos momentos después de que el pasado año vendiese su participación en el proyecto para extraer oro en Ghana a otra empresa del sector, Pinecrest Resources.

Canon minero

También en 2014, la Xunta puso en marcha un canon ambiental que ha puesto en pie de guerra al sector y que, en cualquier caso, afectaría a Mineira de Corcoesto en el hipotético caso de que el proyecto extractivo se pusiese en marcha. Según el Gobierno gallego tendría un tipo impositivo entre el 1 y el 1,5% en función de los ingresos de la compañía.

No quedan ahí los problemas para Edgewater. En noviembre, el colectivo Salvemos Cabana informó de que el Valedor do Pobo les había remitido un informe en el que confirma que en caso de la compañía pretenda sacar a flote Corcoesto "la única posibilidad pasa por la presentación de una nueva solicitud en la que tendrían que dar a conocer todos los detalles, también los de carácter ambiental".

Del Parlamento gallego a Salave

Es decir, debería volver a solicitar un nuevo permiso ambiental ante la caducidad del anterior una vez que el proyecto fue denegado.

Además, una modificación en la ley de minería de Galicia de 2008, derivada de una enmienda del PP podría poner punto final a las aspiraciones de Edgewater de retomar el proyecto de Corcoesto, que tanta polémica genera. El cambio que se pretende introducir en la normativa supondría que, una vez denegada la autorización de una explotación a un solicitante determinado, los derechos mineros también quedarían cancelados.

Por último, la reciente cancelación por parte del Gobierno asturiano de la mina de oro de Salave supone otro palo en la rueda de Edgewater que dificulta que la Xunta vaya a dar el visto bueno al proyecto aurífero.

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