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Primero el PP y ahora Marea Atlántica heredaron pufos en las concesiones de aparcamientos y locales comerciales del histórico alcalde socialista

Rubén Rodríguez

Francisco Vázquez con Xulio Ferreiro mostaron el retrato del exalcalde socialista en María Pita / Cabalar (EFE)

en A Coruña, 03/04/2017 - 05:00h

 

La revisión de las concesiones municipales de A Coruña que inició el PP de Carlos Negreira nada más pisar María Pita y continuó el gobierno de Marea Atlántica desvela una larga lista de agujeros e irregularidades asentadas sobre la falta de control de los contratos.

Solo así se explica que la concesionaria del aparcamiento del mercado de Monte Alto no pagara el canon al Ayuntamiento durante una década, o que nadie se acordara en 35 años de cobrarle el IBI a la concesionaria del Hotel Atlántico, ubicado en pleno corazón de la ciudad.

La concesionaria del Hotel Atlántico no pagó durante 35 años el IBI

Del análisis de Marea Atlántica salió una cifra demoledora. De las 150 concesiones contabilizadas, cerca de 60 no habían abonado nunca el canon, una buena parte procedentes de la prolongada etapa del exembajador español en el Vaticano, Francisco Vázquez, al frente del consistorio coruñés.

El histórico alcalde herculino fue el arquitecto del actual diseño de la ciudad al abrigo del plan de ordenación que aprobó en 1984, casi recién estrenado el bastón de mando en María Pita. Aquella hoja de ruta sirvió de base para la proliferación de aparcamientos subterráneos, de proyectos urbanísticos, y hasta de la llegada de El Corte Inglés. También avaló una larga lista de victorias electorales, que se prolongaron casi hasta los smartphones.

Ascensor panorámico Monte de San Pedro

El Concello reclama casi 600.000 euros a la concesionaria del ascensor de San Pedro

Durante el dilatado periodo, concretamente en 1989, se adjudicó la explotación del aparcamiento subterráneo del mercado de Monte Alto para un periodo de 30 años prorrogable a 50. Marea Atlántica comunicó a finales del mes pasado que abrió el expediente de caducidad de la concesión al detectar que la adjudicataria no abonó los cánones anuales de pago entre 2003 y 2015.

La concesión está a nombre de Manuel Rodríguez Rodríguez, que acumula una deuda con el Concello de 231.730.64 euros. Es un mal menor, pues el Ayuntamiento tuvo que renunciar a reclamar el resto de impagos, entre 1.993 y 2002, porque habían prescrito.

El Concello tuvo que renunciar a reclamar los impagos entre 1.993 y 2002 porque habían prescrito

La misma historia se repitió en el aparcamiento de Salgado Torres, en la zona de Cuatro Caminos, otra construcción de la etapa de Francisco Vázquez para descongestionar un espacio con fuerte oferta comercial.

El Banco Sabadell acabó quedándose con el parking porque la concesionaria, Cupabi, no pudo hacer frente a su deuda con la entidad, que superaba el millón de euros, y porque nadie respondió al Juzgado de Primera Instancia cuando sacó a subasta la concesión con la esperanza de obtener el dinero para satisfacer a Oliu.

Como la puja, celebrada en junio del año pasado, quedó desierta, acabó entregándole el aparcamiento. Para entonces, Cupabi acumulaba impagos con el Concello por valor de 235.000 euros al no haber abonado el canon municipal.

Además de aparcamientos y avenidas, Francisco Vázquez también construyó ascensores. Ideó uno de los más llamativos de la ciudad, que eleva a los usuarios desde las proximidades del mar hasta el alto del monte de San Pedro, zona ajardinada con mirador y restaurante.

Marea Atlántica acusa a la concesionaria de cometer irregularidades en el cálculo de sus pérdidas, que debe cubrir el Concello

El histórico alcalde ideó el elevador, pero no lo inauguró, pues se estrenó durante el mandato del socialista Javier Losada. Sin embargo, sí que firmó un convenio que exige al Concello cubrir el déficit que genere el ascensor a la concesionaria, Miramar de San Pedro.

Entre 2010 y 2014, el Concello abonó 1,4 millones a la empresa. Ahora le reclama 600.000 euros, al considerar que Miramar cometió “irregularidades” a la hora de calcular su déficit, pues las pérdidas no estaban debidamente justificadas.