Juan Carlos Henao, expresidente del Tribunal Constitucional de Colombia, ha negociado el acuerdo de paz con las FARC como asesor del presidente Santos./ED

"La justicia absoluta no existe, pero hay paz en Colombia"

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Juan Carlos Henao, expresidente del Tribunal Constitucional de Colombia, defiende el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC y pide generosidad

Manel Manchón

Juan Carlos Henao, expresidente del Tribunal Constitucional de Colombia, ha negociado el acuerdo de paz con las FARC como asesor del presidente Santos./ED

Barcelona, 20 de mayo de 2017 (14:00 CET)

Juan Carlos Henao explica con sencillez un acuerdo de una enorme complejidad, calificado como uno de los más completos de la historia. Henao es rector de la Universidad Externado de Colombia, fue presidente de la Corte Constitucional –el equivalente al Tribunal Constitucional-- y ha sido una pieza principal para el presidente Juan Manuel Santos con el fin de lograr el acuerdo de paz con las FARC sellado en La Habana. Su idea es clara: “La justicia absoluta no existe, pero hay paz en Colombia, y eso no tiene reverso, pese a muchas adversidades”.

Henao ha estado hace unos días en la capital de Cataluña, invitado por la Universidad de Barcelona. El acuerdo alcanzado, después de que perder un primer referéndum, ratificado por el parlamento colombiano, depende en gran medida de la jurisdicción especial constituida para los delitos cometidos por los guerrilleros, con la idea de que se integren en la sociedad colombiana. Henao diseñó, en gran medida, ese entramado legal, que, por fuerza, no puede alcanzar la justicia completa. “Se alcanzó un equilibro que creo que ha sido ideal, porque lo verdaderamente importante era la paz y eso se ha conseguido”, asegura en una entrevista con Economía Digital.

El equilibrio alcanzado es ideal, porque la paz ya no tiene reverso

Este jurista no quiere endulcorar una situación compleja. Y no tiene pelos en la lengua para rechazar la actitud del anterior presidente, Álvaro Uribe, que hizo campaña por el 'no' en el referéndum.

A Henao no se le olvida la frase del director de aquella campaña, Juan C. Vélez, excandidato a la alcaldía de Medellín, que admitió que había trabajado para que “la gente saliera a votar berraca”, es decir, para que votara indignada, después de asegurar que los pensionistas perderían dinero para poder pagar a los guerrilleros por el proceso de paz. “Estoy en total desacuerdo por lo que hizo Uribe, fue un error de interpretación histórica, cortar una posibilidad de desarrollo en Colombia, pero pese a todo, pese a Uribe, la paz ya no tiene reverso en Colombia, aunque se hiciera demagogia y se mintiera”.

Henao está de acuerdo en la tesis que defiende el intelectual norteamericano David Rieff, expuesta en el libro Elogio del Olvido (Debate). Rieff entiende que, ante determinados conflictos, lo más importante es alcanzar la paz, y no recordar, de forma permanente, los agravios entre los bandos enfrentados. En Colombia eso será complicado, pero el deseo del gobierno es apostar por el futuro.

Uribe mintió, es imperdonable, pero perder el referéndum tuvo utilidad para el posterior nuevo acuerdo

“Se va a recomponer el tejido social, con reparaciones individuales y colectivas, con la restitución de tierras, a quienes fueron despojados de forma violenta. Se va a crear un catastro, que en Colombia no existía, donde se pasaban tierras de padres a hijos, de tíos a sobrinos, sin ninguna titularidad, y se van a sustituir cultivos de cocaína, con la colaboración de la propia guerrilla, del ejército y del gobierno”, asegura Henao, que se enorgullece de “haber entrado en todos los ámbitos posibles, de haber buscado todas las rendijas para plasmar un acuerdo favorable para todos”.

El expresidente del Tribunal Constitucional de Colombia reconoce, sin embargo, que perder el referéndum tuvo un aspecto positivo. “Perderlo tuvo utilidad, porque la FARC accedió a renegociar con mayor realismo, y aceptó, por ejemplo, ofrecer dinero, aportar recursos, para ayudar al proceso, y también los recursos de amparo. Sin embargo, en términos generales, la estructura general del acuerdo se mantuvo”, afirma, después de enumerar unas cifras terribles: siete millones de víctimas y 300.000 muertos, a lo largo de un conflicto que ha durado 50 años, en el que nadie ha podido ganar, ni la guerrilla ni el Estado.

La cuestión es que, tras una nueva negociación, el gobierno de Juan Manuel Santos no quiso repetir el referéndum. Henao lo justifica. Y añade una reflexión sobre ese tipo de consultas, que se han puesto en evidencia después del "brexit" en el Reino Unido. “La democracia representativa se debe repensar, creo que debemos ir hacia una democracia continua, como apuntan autores como Dominique Rousseau."

"Ahora, dicho eso, estábamos pendientes de la Corte Constitucional, que dijo dos cosas: que el presidente podía convocar otro referéndum, o someter el acuerdo al parlamento siempre que fuera un acuerdo distinto. Y se tomó esa decisión, en gran parte porque aunque se hubiera ganado el nuevo referéndum, que estoy convencido de que hubiera sido así, se corría el peligro de dividir más a la sociedad. Se optó por la votación en el parlamento, siempre con la autorización de la Corte Constitucional”.

La democracia representativa se debe repensar, se debe ir hacia una democracia continua

Pero existe otra preocupación, y es cómo se valora la posición de los ciudadanos, de los que no votaron en el referéndum de octubre de 2016. “Fue una cuestión de eogísmo y de desinformación”, afirma Heano. El sí al acuerdo de paz ganó con fuerza en todos los emplazamientos vinculados directamente al conflicto. En las grandes ciudades, la abstención o el 'no' se impuso, con una importancia muy grande de Medellín, el feudo de Uribe. Henao concluye: “Es imperdonable lo de Uribe, pero la paz ya no tiene reverso”.