stop

La operación que finiquita la centenaria historia del Pastor entrega 1.160 millones en adjudicados y 681 millones en dudosos al Santander

Rubén Rodríguez

La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, comparece para informar sobre la adquisición del Banco Popular y sobre la ampliación de capital para afrontar esta compra. EFE/Fernando Villar

Hemeroteca

Banco Popular

en A Coruña, 08 de junio de 2017 (06:00 CET)

Un euro y un notable esfuerzo en capitalización y provisiones ha costado a Ana Patricia Botín convertir al Santander en el segundo banco de Galicia, en una operación que acabará más pronto que tarde con la centenaria historia del Pastor. Todo apunta a que la marca durará en las 200 oficinas que tiene en Galicia lo que permanezca el Popular como filial del Santander, un periodo de gracia antes de que el comprador acometa la integración y, si no cambia de idea, extienda su enseña por las sucursales que sigan en pie, una vez estudiadas las duplicidades.

Además de las 200 oficinas y la segunda mayor red de clientes de Galicia tras la de Abanca, la entidad de Botín engulle 8.600 millones en depósitos y 4.961 millones en préstamos, con un 41% de créditos hipotecarios, según las cuentas del Pastor. Aunque la valoración de los activos tienen cierto carácter de provisionalidad, pues el propio banco había emprendido una nueva tasación cuando le sobrevino la insolvencia y acabó sepultado, el Santander recibirá alrededor de 2.000 millones en activos problemáticos.

El Santander se protegerá del ladrillo del Popular con una dotación de más de 7.000 millones en provisiones y la venta acelerada de activos 

Las primeras y únicas cuentas que presentó el equipo del destituido Emilio Saracho reconocían un volumen de adjudicados en Galicia de 1.160 millones. Son activos adquiridos en pago de deudas no cobradas y se consideran de baja calidad o tóxicos. La memoria económica presentada por el Pastor, cuya marca integra a prácticamente toda la red gallega del Popular, contabilizaba otros 681,5 millones de dudosos a 31 de diciembre y mantenía un saldo de 424 millones en crédito a la construcción, otra de las magnitudes clave para medir la exposición al ladrillo.

Una marca con fuerte implantación en Galicia y un banco que hasta no hace tanto era referente ede buena gestión, exigirá al Santander un destacado esfuerzo de provisones. Botín prevé dotar más de 7.000 millones para alcanzar unos niveles de cobertura por encima de la media del sector. En activos inmobiliarios se elevará al 65%, en suelo al 85% y créditos inmobiliarios morosos.

Esta dotación irá acompañada de un acelerado proceso de ventas. El Santander prevé reducir drásticamente la exposición al ladrillo que hereda del Popular en tres años. En Galicia, la inmobiliaria del Popular tiene a la venta 7.645 inmuebles por valor de 1.209 millones de euros. Aliseda logró el año pasado deshacerse de 800 activos, que le reportaron 97 millones en ingresos