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Las últimas ampliaciones de capital en el Popular, financiadas con créditos del propio banco, atrapan a los inversores y abren la puerta a las querellas

A Coruña, 07 de junio de 2017 (14:40 CET)

Bankia valía un 80% menos un año después de su salida a bolsa. Comenzó su andadura a 3,75 euros y en doce meses se despeñó hasta los 0,67. Sucedió a mediados de 2012, y en el viaje hacia el primer aniversario ya se había caído de su presidencia Rodrigo Rato, que en ese momento era simplemente una víctima, para pasar luego a presuntísimo culpable en diversos procesos judiciales relacionados con la operación. ¿Es Ángel Ron, hasta febrero pasado presidente de Banco Popular, el nuevo Rodrigo Rato?

Los 300.000 accionistas del Popular, grandes y pequeños, perderán ahora el 100% de su inversión con la absorción que ha pactado Ana Patricia Botín con autoridades españolas y europeas. Un euro a cambio de que los accionistas y acreedores asuman, en primer término, parte del coste del saneamiento, al que se sumará una ampliación de capital exprés, muy al estilo Botín. Todo parece indicar que el Popular no volverá a cotizar, tras haber perdido más de la mitad de su valor en bolsa en las últimas cinco sesiones. ¿Responsables?

Amenazas de querella

El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), en su comunicación oficial a la CNMV, se ha cuidado mucho de armar de fundamentos jurídicos el relato de los pasos que ha seguido hasta ahora. Intervención y resolución en una operación de rescate inédita hasta ahora en Europa. Casi todas las miradas se vuelven ahora sobre el pasado reciente del propio banco para buscar responsables. Emilio Saracho apenas cumplió cien días en una presidencia que dejó el gallego Ángel Ron entre críticas y amenazas de querella. Avisos que, tras la operación del Santander, no hacen otra cosa que cobrar más sentido.

Popular: tras una operación de rescate inédita, casi todas las miradas se vuelven ahora sobre el pasado reciente del banco para buscar responsables

El Popular valía hace diez años en bolsa unos 20.000 millones de euros, capitalización que se convirtió en un espejismo en la última etapa de Ron. Fueron precisamente las dos últimas ampliaciones de capital activadas por el Popular, la última el año pasado, las que acabaron por tumbar a Ron. El problema no solo fue su ineficacia, a la vista del desenlace final, sino también la forma. El expresidente del Popular financió a la desesperada con créditos a los clientes casi el 20% de la última ampliación de capital del banco.

Las trampas de Ron

Saracho desveló a su llegada al Popular que Ron y su equipo financiaron hasta un 20% de la última ampliación, que ascendió a 2.500 millones, con créditos que concedían a los clientes. Esa práctica, inusual sobre todo en los tramos minoristas, sirve para todo menos para reforzar la solvencia de un banco, porque básicamente son recursos que salen vía operaciones de activo para incrementar el pasivo con dinero del propio banco. 

Saracho desveló que Ron y su equipo financiaron hasta un 20% de la última ampliación, que ascendió a 2.500 millones, con créditos que concedían a los clientes

Además, las garantías de esos créditos son las acciones del propio banco. Cualquier deterioro del valor obliga a provisiones adicionales. Y, ahora, con la absorción anunciada por el Santander, todo queda en nada, en una suerte de nuevo corralito para 300.000 accionistas. ¿Tardarán mucho las querellas?