Los jóvenes que acceden al mercado suelen hacerlo con contratos temporales y salarios bajos

La reforma laboral agudiza la crisis demográfica en Galicia

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La falta de estabilidad en el empleo y la precariedad de los mismos como consecuencia de la reforma laboral obliga a los jóvenes gallegos a emigrar

A Coruña, 26 de marzo de 2017 (05:00 CET)

Que Galicia sea una de las regiones más envejecidas y que su tasa de natalidad sea de las más bajas, se debe a diferentes factores, entre ellos el laboral. La falta de expectativas en esta materia, sumado a la imposibilidad de desarrollar un proyecto de vida, está empujando a los jóvenes a buscarse su futuro en otra parte. La última reforma laboral no ha hecho sino agravar esta situación.

Mariano Rajoy impulsó un cambio de legislación que ha supuesto importantes cambios en el mercado laboral gallego. Respecto a la conveniencia o no de los mismos, hay opiniones encontradas, pero la realidad habla de más temporalidad y más precariedad, hasta el punto de que contar con un contrato laboral ya no es garantía de unas condiciones vida dignas.

El pasado mes de febrero se cumplieron cinco años de la citada reforma laboral. Entonces, nacían en Galicia 21.089 niños. En 2013, un año después, la natalidad registró su mayor frenazo de los últimos tiempos: 1.300 niños menos. A esto hay que sumar también el cambio de tendencia en el saldo migratorio. Los gallegos han vuelto a hacer las maletas para dejar el país y a los extranjeros parece que ha dejado de atraerles España en general, lo que provoca que el saldo migratorio sea desde entonces negativo.

 Los gallegos han vuelto a hacer las maletas para dejar el país y a los extranjeros parece que ha dejado de atraerles España.

El espíritu principal de la reforma era flexibilizar el mercado de trabajo desde la empresa, con medidas tan polémicas como el abaratamiento del despido. Desde el Grupo de Análisis y Debate Colmeiro, el economista y exdirector xeral de Política Financeira en la etapa del bipartito, Eugenio García Lalinde, señala que “reducir el importe de las indemnizaciones origina, en general, un mayor nivel de contratación, ya que los empresarios deciden incrementar la oferta de trabajo cuando existen mejores expectativa y no temen no poder ajustar la plantilla cuando las circunstancias sean diferentes”.

En este sentido, la reforma ha cumplido con uno de sus cometidos, el de generar empleo. Si la tasa de paro en 2012 se situaba en Galicia en el 21,1%, el pasado año era de un 16,3%. Eso sí, la temporalidad en este período pasó del 22,9% al 26,7% y los sueldos se estancaron. En la actualidad, los jóvenes menores de 35 años cobran de media al año 12.507 euros en el caso de las mujeres y 15.038 los hombres, muy por debajo del salario medio (15.501 y 19.899 euros, respectivamente).

Para Asunción López, profesora de Derecho del Trabajo en la UDC, ninguna de las sucesivas reformas ha atajado el problema estructural de paro que sufre Galicia, ni tampoco ha tenido en cuenta el factor demográfico. Es más, la última (2012), en su opinión, “solo ha servido para legalizar el dumping social; que la gente tenga que trabajar por salarios miserables para que la empresa gane competitividad”.

No obstante, apunta, hay espacio para la esperanza. “En Galicia tenemos una cosa muy buena, y es que los gallegos somos tremendamente trabajadores. En todas partes del mundo lo reconocen. Eso a la larga tiene que dar unos resultados fantásticos. El problema es que nuestros trabajadores no se sienten valorados. Ahí es donde falla la ecuación”.