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Un estudio del Club Financiero de Ourense detecta 23 parques con suelo hasta tres veces más barato que en Galicia en un área de 50 kilómetros desde la frontera

en Ourense, 14 de mayo de 2017 (07:00 CET)

Una planificación del suelo industrial con claras deficiencias en Galicia sumada a una oferta creciente de parcelas baratas en el norte de Portugal ha provocado que numerosas empresas gallegas se instalen en el país luso. En el norte portugués, en una franja de 50 kilómetros desde la frontera, hay 300 pequeñas y medianas empresas gallegas asentadas. Es decir, no se trata de empresas de gran tamaño que en su proceso de expansión ponen una pica en suelo luso, sino empresas que se deslocalizan en busca de suelo más barato y con ventajas logísticas.

Estas son algunas de las conclusiones del primer estudio realizado por el Club Financiero de Ourense, de reciente constitución, que realiza una llamamiento a ordenar el suelo industrial de Pontevedra y Ourense y activar un plan de choque para hacerlo competitivo. La competencia de Portugal en esta materia es intensa. Despliega 23 parques empresariales que suman siete millones de metros cuadrados a unos precios que se sitúan en una media de 20 euros por metro cuadrado. En Galicia, los precios medios oscilan entre los 93 euros de media del área de Pontevedra y los 62 euros del área de Ourense, según el estudio.

El norte de Portugal cuenta con 23 parques empresariales que suman siete millones de metros cuadrados a un precio más barato que en Galicia

La presencia de empresas gallegas en el norte de Portugal es importante en los sectores de la alimentación, logística, almacenamiento, auxiliares de la automoción, textil, distribución y actividad turística. El informe señala que llegan a copar el 50% de algunos parques empresariales lusos, alcanzando el caso más dramático en el parque de Valença do Minho, “donde el 95% de firmas instaladas son gallegas”.

Además del suelo industrial gallego que está desocupado, el estudio detecta diversos problemas de ordenación de la oferta en Galicia. Señala, por ejemplo, que en Pontevedra se produce una saturación de la oferta y la demanda en la comarca de Vigo, donde el principal promotor de suelo industrial ha sido tradicionalmente el Consorcio Zona Franca. “Como contraposición encontramos parcelas vacías en parques industriales con ubicaciones poco atractivas e infraestructuras deficientes”, dice el informe.

En Ourense señala el Club Financiero que los precios de las parcelas acumulan cinco años de caídas y que, aún así, siguen siendo demasiado caras para ser aprovechadas por las pymes. “En Ourense, los promotores de suelo industrial siempre habían sido las instituciones públicas, pero en los últimos años se habían puesto en marcha iniciativas privadas que han quedado en suspenso y paralizadas por la incertidumbre económica actual. Se constata así un desajuste entre la oferta y la demanda de suelo industrial que ha provocado que algunos polígonos de la provincia tengan un nivel de ocupación reducido y en otras zonas surjan áreas industriales espontáneas en lugares sin planificación, sobre todo derivado de las iniciativas de los ayuntamientos”, explica.

Las empresas gallegas llegan a ocupar, en los casos más intensos, hasta el 50% de los parques empresariales lusos

A esto se suman polígonos que, pese a contar con inversión pública, se mantienen sin desarrollar y totalmente desocupados, como el de Val da Rabeda (Paderne de Allariz) con más de un millón de metros cuadrados o el de Taboadela con 1,1 millones de metros cuadrados.

Un plan de choque

El Club Financiero propone varias líneas maestras para desarrollar un plan de choque que vuelva a hacer competitivo el suelo industrial gallego. “Apostar por la especialización de los parques empresariales, abaratar más que notablemente los precios del suelo industrial, mejorar las dotaciones y los servicios de los parques empresariales en funcionamiento, impulsar decididamente la construcción de los accesos en aquellos suelos o parques mal ubicados logísticamente”, serían los primeros pasos a dar.

En el Club Financiero recuerdan que incluso en San Cibrao das Viñas, el principal centro económico del área, las conexiones con la autovía llevan postergándose durante años. También señalan que el polígono de Nogueira de Ramuín, que nunca llegó a lograr atraer actividad, está totalmente abandonado.

En algunos de estos casos, la institución recomienda incluso permutar el suelo “a coste cero” a las empresas a cambio de “la creación de puestos de trabajo estable”. Como alternativa de comercialización para el conjunto del suelo industrial, “la promoción de alquileres con opción a compra de las naves y parcelas libres en los diferentes polígonos facilitando así el acercamiento de las empresas que bien primera instalación bien crecimiento propio necesiten suelo a un precio razonable”.