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Antes de la intervención europea y la adjudicación al Santander, la entidad gallega valoraba la marca Pastor en algo más de 43 millones

en A Coruña, 14 de junio de 2017 (06:00 CET)

Un debate vivo y que sorprende, sobre todo por lo estéril de la cruzada. De ponerlo sobre la mesa se han encargado los sindicatos de ese tres en uno bancario que es ahora el Santander, el Popular y el Pastor, que reclaman el mantenimiento de la marca de la centenaria entidad financiera gallega, hasta la semana pasada filial del Banco Popular. El Banco Pastor vale cero desde la intervención europea y su inmediata adjudicación al Santander de Ana Patricia Botín. ¿Y su marca?

Algunas voces, sobre todo desde el Consello Galego de Colexios de Economistas, también se han sumado al intento por preservar la marca Pastor. ¿Se trata de un simple ejercicio de romanticismo después de dos absorciones en menos de cinco años? Lo cierto es que la marca Pastor tiene una valoración, al menos para la propia entidad. Según el último balance y cuenta de resultados correspondiente al cierre de 2016, aprobados en junta general celebrada el pasado 21 de abril, la propia entidad valoraba su marca, dentro del fondo de comercio, exactamente en 43,1 millones de euros.

Los gestores del Pastor, como filial segregada y propiedad al 100% hasta la semana pasada del Popular, consideraban que la marca tenía una vida útil "indefinida".  Estaba clasificada, en el balance, como otro activo intangible, epígrafe que, por ejemplo, incluía determinados importes como proyectos informáticos y relaciones con clientes activadas con motivo de las combinaciones de negocio. La marca Pastor, dentro de ese balance, representaba algo más de la mitad de los 82 millones que los gestores de la entidad habían apuntado como activos intangibles.

Amortización de la marca

¿Puede sufrir un deterioro una marca? Pues, a 31 de diciembre de 2016, sin que hubiera mediado intervención europea alguna, la enseña Pastor ya valía menos que en 2015. En concreto, en dicho año se había situado en 47,9 millones de euros, como importe neto.

Hubo un sustancial cambio el año pasado que afectó a la marca Pastor. Una circular bancaria introdujo novedades en materia de amortización de los fondos de comercio de los balances individuales de los bancos. Según dicha circular, en las cuentas anuales individuales y en las consolidadas no sujetas al marco de las normas internacionales de información financiera adoptadas en la Unión Europea, el fondo de comercio se debe amortizar en diez años.

Valoración en 2016

Estas novedades provocaron cambios sustanciales en la valoración de la marca Pastor. Las amortizaciones realizadas por el banco el año pasado se elevaron a 33 millones de euros, lo que supuso un incremente del 16,5% respecto al 31 de diciembre de 2015. Este incremento se debe, precisamente, al comienzo de la amortización de la marca de Banco Pastor, según explicaban sus gestores.

Como tal, y bajo la órbita del Popular, Banco Pastor comenzó su actividad en diciembre de 2013, momento en que se produjo la segregación de la red de sucursales en Galicia de Banco Popular hacia un nuevo banco denominado al igual que su antecesor, Banco Pastor, ya fusionado con Banco Popular. Los activos totales segregados a fecha de diciembre de 2013 ascendían a 10.796 millones de euros, contando entonces con 236 sucursales y 795.000 clientes. Todo ese viaje acabó de forma súbita la semana pasada. Y nada parece indicar que Ana Patricia Botín, que preside un banco acostumbrado a engullir competidores y sus marcas (Central, Hispano y Banesto, entre otros) tenga intención alguna de respetar la franquicia Pastor.