El vicepresidente de Abanca, Juan Carlos Escotet | EFE

Así ve Juan Carlos Escotet la economía gallega

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El propietario de Abanca clama por una “cultura innovadora” que sostenga el crecimiento de Galicia en el análisis que realiza para el Foro Económico de Galicia

en A Coruña, 17 de mayo de 2017 (05:00 CET)

No es habitual que Juan Carlos Escotet se ponga al teclado para dejar por escrito un análisis sobre la evolución de la economía gallega para el gran público. Lo hizo en el Anuario del Foro Económico de Galicia, presentado este lunes en Santiago, cuyo primer capítulo está encabezado por un artículo del vicepresidente de Abanca.

El banquero venezolano escribe La innovación, el reto de una Galicia en recuperación, un texto que arranca analizando los datos macroeconómicos de Galicia con una persepectiva optimista. Escotet celebra los síntomas de recuperación económica, como el crecimiento del PIB y el mayor dinamismo de la actividad industrial y de los servicios, que han permitido la convergencia con los datos de crecimiento de la economía española (3,1% en Galicia frente al 3,2% en España).

En esa economía donde Abanca se juega los números, Escotet enumera el 4,1% de incremento de la actividad industrial, la “fortaleza” de la demanda interna, el auge del sector servicios y las exportaciones, que superaron los 20.000 millones en un máximo histórico, como los factores determinantes del buen comportamiento.

Escotet cree que Galicia podría crecer más que España este año, si bien prevé que se ralentice respecto a 2015

“En 2017, la economía gallega consolidará su actual crecimiento con un avance que podría superar al del conjunto de España si bien, moderará su impulso actual como consecuencia del gradual agotamiento de los factores que han catalizado la economía en los últimos años, específicamente el precio del petróleo y la aplicación de una política monetaria expansiva”, apunta Escotet.

Al análisis de contexto sigue el apartado en el que más 'se moja' el banquero, que disecciona las “asignaturas pendientes” de la economía gallega en una llamada a no caer “en una euforia que resultaría claramente injustificada”.

El mercado laboral, con una elevada tasa de paro y temporalidad “que es necesario reconducir hacia empleos más estables y de mayor aportación de valor”, junto a la crisis demográfica, “que podría convertirse en una pesada losa que frene el dinamismo”, son las principales dificultades que detecta el vicepresidente de Abanca. Sin embargo, la obsesión de Escotet es la innovación, “el reto más importante para garantizar un crecimiento sostenible”, dice.

Escotet: "La adversa demografía gallega, de no revertirse, podría convertirse en una pesada losa que frene el dinamismo"

Y en este apartado, los datos comienzan a ser poco alentadores. “Nuestra inversión en I+D se sitúa en el 0,87% del PIB, lejos del 1,23% del conjunto de España, cifra ya de por sí inferior a la de las economías más desarrolladas y con un gap que no se consigue corregir y que se ha incrementado 12 puntos básicos en los últimos siete años”, escribe Escotet. A esto añade que “el 47% de la inversión en I+D está localizado en el ámbito público y universitario”, un síntoma de todo el camino que le queda por andar a las empresas.

Existen varios factores que lastran la innovación en el ámbito privado. Un clásico problema en Galicia es la atomización y el escaso tamaño medio de las empresas, que Escotet invita a engordar. Pero también la baja actividad emprendedora. “Según datos de observatorio Global Entrepreneurship Monitor, Galicia presenta una tasa de actividad emprendedora del 5,51%, inferior a la media española, que está situada a su vez muy por debajo del 7,8% correspondiente a la media europea”, apunta Escotet, consciente de que la pirámide poblacional, la crisis demográfica y los problemas para retener el talento no ayudarán en nada a corregir este balance.

La actividad emprendedora en Galicia se sitúa por debajo de la media española, que a su ves está muy por debajo de la media europea

“En el escenario resultante de esta combinación de factores resulta crucial fomentar una cultura de innovación que extendida por todos los sectores y actividades opere de manera permanente como cabeza tractora para el conjunto de la economía. Utilizo conscientemente la expresión cultura innovadora, y no otras relacionadas y también posibles, como plan de innovación o estrategia de innovación, porque me parece importante remarcar la diferencia: un plan o una estrategia, siendo muy necesarios, y de hecho imprescindibles, se limitarían a programar acciones o trazar líneas de actuación, mientras que una cultura implica la adopción de la innovación como un elemento básico de nuestra mentalidad colectiva”, expone el banquero.

Para Escotet este es un reto de primera magnitud, el fundamental, por lo que ve imprescindible “liberar el impulso innovador que de manera especial late en algunos sectores y grupos, específicamente las nuevas tecnologías y los jóvenes emprendedores”. “Si somos capaces de poner las condiciones para que su talento innovador se desarrolle y dé sus frutos, estaremos lanzando un potentísimo mensaje al resto de la economía: innovar es factible, innovar funciona”, concluye.