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Zara, el buque insignia de Inditex, ha realizado una transformación radical de sus tiendas en sus más de cuatro décadas de existencia

Pablo Barro

Tienda de Zara en sus inicios. En la imagen, la segunda que abrió sus puertas, en la calle Torreiro de A Coruña, y que hoy ocupa la cadena Lefties

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Inditex Zara

A Coruña, 20 de marzo de 2017 (20:12 CET)

Han pasado más de 40 desde que Amancio Ortega abrió su primera tienda Zara en A Coruña, en la calle Juan Flórez. Contaba por aquel entonces con 39 años y hacía doce que había creado GOA, la firma con la que comenzó a confeccionar prendas de vestir y germen de lo que sería Inditex. Esa tienda, en la que solo vendían prendas de señora, se situaba a pocos metros de la camisería Gala, un local que cerró sus puertas a finales de 2014, como tantos otros negocios de renta antigua, y que fue donde el fundador del imperio textil inició su carrera laboral.

La tienda primigenia guarda pocas similitudes con las que hoy se pueden encontrar en cualquier rincón de los cinco continentes. En los escaparates, poca ropa y una llamativa decoración daban la bienvenida a las clientas, mientras que un cartel con unas gruesas letras marrones anunciaba el nombre de un establecimiento que hoy es todo un símbolo: Zara.

Primera tienda de Zara en el extranjero, en la localidad portuguesa de Oporto

En 1988, ya bajo el paraguas de Inditex, comienza la expansión internacional con la apertura de la tienda de Oporto, en la rúa Santa Catarina. No tardarían en saltar el 'charco'. Tan solo un año después, en 1989, abría en Nueva York el primer establecimiento en la cuna del capitalismo, concretamente en Lexington Avenue. La imagen, en ambos casos, mucho más estilizada y ya con la tipografía actual, con las letras en negro.

Zara en Lexington Avenue, en Nueva York

En los últimos años, el grupo ha ido remodelando todas y cada una de las tiendas. La de A Coruña fue de las primeras en someterse al lavado de cara. Fue en el año 2012, tres años antes de cumplir la cuarentena, cuando este establecimiento estrenó imagen, pero también una serie de mejoras internas que le permiten ahorros del 30% en electricidad y del 50% en agua con respecto a los consumos que tenía antes de la reforma. Cumple así con los parámetros que fija el grupo dentro de su modelo de tienda ecoeficiente.

Ese modelo, según figura en su plan estratégico medioambiental 2016-2020, persigue una reducción global del 55% de las emisiones de sus comercios a pie de calle. En ese horizonte, todos los espacios de exposición y venta deben ser ecoeficientes.

Uno de los mejores ejemplos de este modelo está también en la ciudad de A Coruña. En los últimos años, el grupo textil ha apostado por tiendas más grandes, con más historia y en las que prima el cuidado de todos los detalles y el respeto al medio ambiente. Así, en la flagship store de la calle Compostela, Zara puede presumir de contar con la certificación LEED Oro, un sello que reconoce la arquitectura sostenible y que está considerado el de mayor exigencia a nivel mundial.

Interior de la 'flagship store' de Zara en la calle Compostela de A Coruña

Para ello, Elsa Urquijo, la arquitecta encargada del proyecto de rehabilitación del inmueble histórico, situado a muy pocos metros de la tienda primigenia, ha tenido en cuenta aspectos como la entrada de luz natural para la climatización y la iluminación, que se regulan a través de un sistema de medición energética exhaustiva segregada por usos, o la utilización de equipos sanitarios de ultrabaja descarga y bajo consumo. Pero además, el de la calle Compostela ha sido el primer establecimiento en el que se han introducido otra serie de mejoras, como los probadores digitales o el pago por móvil, todos ellos aspectos de ciencia ficción en 1975.