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La dimisión de López Madrid en el consejo de OHL deja en el aire su futuro al frente de Ferroglobe, donde aterrizó a comienzos de año

R.Rodríguez/P.Barro

Javier López Madrid dimite como consejero delegado de OHL. En la imagen, sale de la Audiencia Nacional tras prestar declaración ante el juez Eloy Velasco / EFE

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Ferroatlántica

en A Coruña, 09 de mayo de 2017 (04:00 CET)

De México a la Operación Lezo, la constructora OHL ha pasado dos años dando tumbos en los juzgados y en la cuenta de resultados, cerrada el año pasado con números rojos de 432 millones. El desafortunado periplo ha tenido en Javier López Madrid, el yerno del patriarca del grupo, Juan Miguel Villar Mir, el símbolo de todas las desgracias de la constructora, que ha visto seriamente deteriorada su reputación.

López Madrid presentó por carta su dimisión como consejero de OHL la víspera de la junta de accionistas y entre presiones del consejo para forzar su salida tras la imputación en la Operación Lezo. El juez Eloy Velasco ordenó su detención para interrogarlo sobre supuestos pagos al PP y al expresidente de la comunidad de Madrid, Ignacio González. Entre las actuaciones ilícitas, la Audiencia Nacional investiga el presunto pago de 1,4 millones a cambio de la adjudicación del tren a Navalcarnero.

El esposo de la vicepresidenta primera del grupo, Silvia Villar-Mir, dejó el consejo de OHL pero no la presidencia de Ferroglobe, cargo en el que aterrizó en enero de este año, tras consumarse el cambio en el control de la compañía resultado de la fusión entre el Grupo Ferroatláncita y la estadounidense Globe Specialty Metals.

López Madrid llegó a la presidencia de Ferroglobe en enero de este año; su predecesor en el cargo se llevó 20 millones de indemnización

Ferroglobe es la sociedad dominante de Ferroatlántica y López Madrid el jefe directo en Londres de Pedro Larrea, el consejero delegado de la compañía y cara visible en la pugna por vender las centrales hidroeléctricas gallegas. Este lunes, el comité de Cee-Dumbría se mostraba escéptico ante la posibilidad, a priori coherente, de que López Madrid abandonara también Ferroglobe y llamaba la atención sobre los 20 millones de indemnización que se llevó Alan Kestenbaum al ser relevado en la presidencia por el yerno de Villar Mir.

López Madrid, licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, amigo íntimo del rey Felipe VI con quien compartió escolarización en el colegio Los Rosales, se ha visto salpicado por cada escándalo con epicentro en Madrid. Al menos, por los más ruidosos.

El presidente de Ferroglobe fue condenado por las tarjetas black y está imputado en la Púnica

La Audiencia Nacional lo condenó a seis meses de cárcel por el caso de las tarjetas black de Bankia. También está imputado en la Púnica, donde se investiga si entregó al PP más de un millón de euros. Fue investigado por presunta venta irregular de acciones de la quebrada ingeniería Infoglobal. Para completar el puzle, la dermatóloga Elisa Pinto lo denunció por acoso en un proceso que sigue abierto.

López Madrid ha lidiado en la última semana con la fuerte caída de las acciones de OHL y también de Globe, pese a la distancia con el mercado neoyorquino Nasdaq. Al menos parte del consejo de la constructora, avanzó Expansión, había pedido su salida del grupo, que acabó produciéndose por vía epistolar por “motivos personales”.

Además de su posición en el Grupo Villar Mir, donde es consejero delegado, el yerno del exministro administra junto a su esposa la consultora Financiera Siacapital, con un patrimonio que superaba a cierre de 2015 los siete millones.