Central de Castrelo, en la desembocadura del río Xallas, propiedad de Ferroatlántica

Ferroatlántica se juega 20 millones extra si no vende las centrales

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Ferroatlántica utilizó la venta como argumento para garantizar una emisión de deuda en bonos por valor de 325 millones de euros

A Coruña, 14 de marzo de 2017 (06:19 CET)

Si Ferroatlántica no consigue vender sus centrales hidroeléctricas, no habrá plan industrial. Esta es la idea que ha repetido por activa y por pasiva la compañía que preside Juan Miguel Villar Mir en los últimos meses. Con ello trata de meter presión a las administraciones y a los trabajadores para que den el visto bueno a una operación que ya tiene cerrada con el fondo norteamericano Brookfield por 255 millones de euros.

Sin embargo, el plan industrial no es lo único que puede perder Ferroatlántica si se frustra la venta. Ferroglobe, el grupo en el que se integra, dio a conocer la existencia de ese acuerdo en una hecho relevante a las autoridades bursátiles británica y estadounidense para anunciar la emisión de deuda en bonos por valor de 325 millones de euros, en el que también apunta que el cierre de la transacción está sujeto a “ciertas condiciones”, entre ellas “las aprobaciones gubernamentales” tanto del Estado como de la Xunta. El acuerdo y las inversiones comprometidas son en parte el respaldo de dicha emisión.

El cierre de la transacción está sujeto a “ciertas condiciones”, entre ellas “las aprobaciones gubernamentales” 

En la última reunión que mantuvieron, el consejero delegado de Ferroglobe, Pedro Larrea, trasladó a los representantes del comité de empresa de Cee-Dumbría –el más reacio a la venta, por estar ligada la actividad de las plantas a los aprovechamientos hidroeléctricos de los ríos Xallas y Grande–, que de no materializarse la venta, el interés de los bonos emitidos se dispararía de un 4,25% a un 9,4%, lo que originaría un gasto extra de “entre 20 y 22 millones de euros” para la compañía.

Las consecuencias pueden ir mucho más allá en caso de que finalmente no se ejecute el acuerdo (bien porque la Xunta no lo autorice o porque alguna de las partes desista), teniendo en cuenta que los fondos que se obtengan son, en parte, para hacer frente a deudas del grupo. Pero con una pasivo mayor, los proyectos se esfuman y, como ya advirtió la compañía, sin inversiones la viabilidad de algunas instalaciones queda en entredicho, entre ellas las propias plantas de Cee y Dumbría.

Ferroatlántica es más fuerte con las centrales

Los trabajadores defienden justamente lo contrario. La venta de las centrales sería la ruina de la comarca y, a la larga, llevaría consigo el cese de la actividad fabril. De momento la justicia está de su parte, como acaba de certificar un informe elaborado por el titular de Derecho Administrativo de la UDC, Carlos Aymerich, en el que advierte a la Xunta que, de autorizar la venta de las centrales y la segregación de la actividad energética de la de las ferroaleaciones, estaría incurriendo en un delito.

Por si esto no fuera suficiente, la plantilla cuenta con el respaldo de toda una comarca, que ha salido a la calle para rechazar los planes de la dirección y para exigir a la Xunta, que es la que tiene que la última palabra, un posicionamiento claro en contra de la segregación. Núñez Feijóo ya ha dicho que esperará a que la empresa le notifique sus intenciones. De lo que pase después depende en gran medida el futuro de la compañía. Un 'no' a la venta podría significar un duro golpe a su línea de flotación.