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Villar Mir y los trabajadores de Cee-Dumbría están dispuestos a abrir la vía contencioso-administrativa si no logran sus objetivos

en A Coruña, 07 de abril de 2017 (05:00 CET)

La crisis de Ferroatlántica, en síntesis las irreconciliables diferencias entre los trabajadores de Cee-Dumbría y la dirección de la compañía, son tales que, si logran segregar las centrales, como quiere el grupo de Villar Mir, o si  finalmente no lo consigue, el conflicto acabará en un juzgado de lo Contencioso-Administrativo. Tanto una parte como la otra cuentan con argumentos técnicos, en este caso jurídicos, para entablar la batalla en los tribunales sea cual sea la decisión administrativa, a favor o en contra, que deberá tomar la Xunta.

Son varios los elementos que confluyen en el conflicto que sirven para vislumbrar el camino de los juzgados. El comité de Cee-Dumbría no oculta que  la venta de las centrales, al margen de las plantas de ferroaleaciones, como comunicó Ferroglobe (Ferroatlántica) a la SEC norteamericana, es la muerte para toda una comarca. Dan por hecho, en este sentido, que las intenciones de la compañía son llevar a las últimas consecuencias la segregación.

Camino sin retorno

La comunicación de Ferroglobe a la autoridad bursátil norteamericana representó, según diversas fuentes consultadas al respecto, un camino casi sin retorno, el más complejo, para poder establecer parámetros compensatorios a la venta de las centrales, como Ferroatlántica ofreció en las semanas siguientes, con las inversiones prometidas en Sabón, donde tiene otra planta.

La comunicación de Ferroglobe a la autoridad bursátil abrió un camino sin retorno 

La autorización administrativa previa para la segregación de las centrales, eje de la balanza en el conflicto, todavía no se ha formalizado por parte de la dirección del grupo ante la Xunta, que es quien tiene que decidir. Sea cual sea finalmente la resolución administrativa, en el caso de la eventual presentación de la solicitud, los sindicatos comparten con el equipo de Villar Mir la determinación de llevar el asunto al juzgado.

Y es que, según las fuentes consultadas, Ferroatlántica actuará así en caso de no ver cumplido su objetivo, es decir, si se paraliza por parte de la Xunta la segregación planteada. Hasta ahora, al contrario de lo pretendido, el intento del grupo por "crear un clima favorable" se ha visto truncado. Ni siquiera a costa de dividir a los comités de empresa de las distintas plantas.

Villar Mir y los tribunales

En medios del sector se da por descontado que Villar Mir judicializará el conflicto si no se sale con la suya esta vez. La presencia de Ferroatlántica en Galicia, desde que pasó de Carburos Metálicos al grupo del exministro en los años noventa, está plagada de conflictos judiciales. Lo hizo con el paso del AVE por su mina de Serrabal, al solicitar una compensación millonaria que acabó en el Supremo y luego quedó en nada. En los últimos años también Ferroatlántica ha llevado a las últimas instancias judiciales el expediente administrativo por no respetar el caudal ecológico del Xallas, precisamente el río que explotan las centrales hidroeléctricas.

Villar Mir y Ferroatlántica también perdieron en los últimos meses su batalla judicial contra la Deputación da Coruña. El Tribunal Superior de Xustiza dio la razón al organismo provincial frente a los recursos de la compañía contra las liquidaciones del IAE entre 2009 y 2013. Todo son conflictos judiciales con Villar Mir. Y los sindicatos, especialmente la CIG, están por la labor si finalmente se segregan las centrales.