El empresario Juan Miguel Villar Mir se mantiene en la lista de Forbes gracias a los buenos resultados de Ferroatlántica

Ferroatlántica encumbra a Villar Mir en la lista Forbes

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A pesar del hundimiento de OHL, Juan Miguel Villar Mir se mantiene entre las grandes fortunas españolas gracias a Ferroglobe

Pablo Barro

El empresario Juan Miguel Villar Mir se mantiene en la lista de Forbes gracias a los buenos resultados de Ferroatlántica

A Coruña, 23 de marzo de 2017 (04:23 CET)

El empresario Juan Miguel Villar Mir se ha vuelto a colar entre las cinco grandes fortunas nacionales en la lista que elabora la prestigiosa revista Forbes. Y eso a pesar de que 2016 no fue un año especialmente bueno para la constructora OHL, que controla junto con sus hijos. El hecho de figurar entre los más ricos se lo debe en exclusiva a Ferroglobe.

El empresario amasa a sus 85 años una fortuna estimada en 2.900 millones de euros, lo que le sitúa en el quinto puesto nacional, por detrás de Amancio Ortega y su hija Sandra, Juan Roig, y Miguel Fluxá. En el ranking mundial ocupa el puesto 693, cuando hace apenas dos años estaba en el 259, con un patrimonio de 5.700 millones.

El annus horribilis de OHL es el culpable de esta caída. La compañía, que perdió 432 millones, se dejó un 36% de su valor en bolsa, lo que motivó su expulsión del Ibex. Para tratar de contener la sangría, el grupo que controla se vio obligado a realizar importantes desinversiones (una autopista en México, resorts de lujo, su participación en Abertis y buena parte de la de Colonial, o el complejo Canalejas en Madrid).

Ferroglobe, la cara positiva

Por otra parte, la propia Forbes destaca que el empresario es el mayor productor independiente de energía hidroeléctrica de España, gracias a unas centrales que ahora pretende vender, ya que no las considera activos estratégicos. Sin embargo, la publicación no lo ve así. De hecho, afirma que Ferroglobe, la multinacional que integra el negocio energético y el de ferroaleaciones, es “el activo más valioso de Villar Mir”.

En la misma línea se pronuncian los trabajadores de Ferroatlántica, una de las patas de Ferroglobe, que está lejos de ser la niña mimada del empresario. “Somos la gallina de los huevos de oro y aún viene a desplumarnos”, señalan los representantes del comité de Cee-Dumbría. Ellos son los que con más firmeza se oponen a la segregación y posterior venta de los activos hidroeléctricos que, según defienden, “son los que durante años han hecho rentable el negocio”, hasta que llegaron las primas por interrumpibilidad.

El empresario está ávido de liquidez

Villar Mir tiene sobre la mesa como contrapartida un millonario plan de inversiones, que contempla la creación de una factoría de silicio solar en Arteixo y actuaciones y mejoras en el resto de centros de producción del grupo. Sin embargo, dicho plan está sujeto a la obtención de liquidez por la venta de las centrales. Los trabajadores, por su parte, creen que no es necesario vender, y mucho menos en los términos que parece tener acordados.

Aunque el acuerdo existe, tal y como reconoció la empresa a las autoridades bursátiles británicas y estadounidenses, de momento no se ha concretado. Antes, la Xunta de Galicia tiene que autorizar la operación –un aspecto que también apuntaba Ferroglobe en el hecho relevante–, pero de momento no tiene noticias de la misma. Hasta que haya algún tipo de documento formal o de solicitud para segregar activos, el Ejecutivo autonómico no moverá un dedo. Mientras tanto, Ferrotlántica seguirá generando beneficios para que el empresario pueda figurar nuevamente en 2017 entre las personas más ricas del mundo.