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Director general de Audasa, Andrés Muntaner Pedrosa ha sobrevivido a cuatro propietarios de la concesionaria de la AP-9

en A Coruña, 27 de abril de 2017 (05:00 CET)

Lo más rancio de la Pontevedra más burguesa se daba cita durante años en A Caeira, un parque de 12.000 metros cuadrados en el que está enclavado el Liceo Casino. No había boda de apellido ilustre o puesta de largo que no se celebrase en sus salones. Allí se fraguó la sólida amistad de un grupo que todavía perdura y que ha dado grandes nombres a la política del PP. Es la cantera de la que tiró Mariano Rajoy cuando llegó al Ministerio de Administraciones Públicas. Fue en mayo de 1996. Desde ese año dirige Autopistas del Atlántico un íntimo del presidente del Gobierno. Se trata de Andrés Muntaner Pedrosa, uno de los ejecutivos mejor pagados de Galicia, con una nómina de 172.000 euros en 2016, según las últimas cuentas de Audasa.

En A Caeira se daba cita lo más rancio de la Pontevedra burguesa. Allí se fraguó la amistad de un grupo que ha dado grandes nombres a la política del PP

El tiempo se detuvo en la cúpula de Autopistas del Atlántico a mediados de los años noventa, cuando todavía estaba bajo el paraguas del sector público y dependía de la Empresa Nacional de Autopistas (ENA). Desde entonces solo ha tenido un único director general, Andrés Muntaner, ingeniero de carrera y sin cargo conocido hasta ese momento. Pocas veces se deja ver el hombre fuerte de Audasa en actos públicos. Es mucho más sencillo encontrárselo en pleno mes de agosto en los toros en Pontevedra, por las fiestas de La Peregrina.

Cuatro dueños de la AP-9

Las hojas del calendario no parecen pasar para el director general de la concesionaria de la AP-9, hermano de otro íntimo de Rajoy, Jaime Muntaner, inspector de Hacienda que también en la misma época de los años noventa fue designado delegado especial de la Agencia Tributaria en Galicia. Lo cierto es que Andrés, en Audasa, ha sobrevivido nada menos que a cuatro propietarios distintos.

A Andrés Muntaner es más sencillo encontrárselo en la plaza de toros de Pontevedra en agosto que en un acto público

Primero fue ENA, la Empresa Nacional de Autopistas, englobada en la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). En 2003, en pleno furor privatizador de Aznar, Audasa y su matriz pasan a manos privadas. Se hace con su control un consorcio liderado por Sacyr, como participante mayoritario (50%), e integrado también por SCH (20%), Caixanova (10%), Corporación Caixa Galicia (10%), Torreal (5%) y Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Huelva y Sevilla (5%).

Más tarde llegaría el fondo Citi, al que traspasó Sacyr su participación en Itínere, el holding que controlaba Audasa y gestiona seis autopistas del norte de España, que suman un total de 609 kilómetros de longitud. Desde marzo de 2015 es otro fondo, en este caso el estadounidense Corsair Capital, el nuevo propietario de Itínere y Audasa. Y ahí sigue Andrés Muntaner, desde 2013 al margen del consejo de administración de la compañía, pero con plenos poderes desde la dirección general. ¿Hasta cuándo?